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martes, diciembre 06, 2011

Historia de un billete



Una lluvia de billetes de denominaciones altas y bajas cayeron sobre la montaña en las cercanías del poblado de Chinconquiaco, en la Sierra Madre Oriental. La insólita lluvia sorprendió a los habitantes de los poblados cercanos. No se sabe cuántos de ellos alcanzaron a recoger parte de lo llovido en el amanecer de un día de otoño. La historia, parte inventada, es contada por Magno Garcimarrero. Partió para ello del relato que años antes escribió Alberto Flores en su columna habitual del semanario xalapeño Punto y Aparte.

Aunque el propósito de la obra no es la numismática, inicia con una descripción del papel moneda que circulaba en México a mediados del siglo XX. Algunos de esos billetes no los conocía, por la cantidad de ceros y la época. La descripción se acompaña de imágenes de esos billetes que tenían a La Tehuana el de diez, la Columna de la Independencia con su Victoria Alada el de un peso, la Gitana el de cinco, el retrato de perfil de Doña Josefa Ortíz estampado en los de veinte, los ojos de gringa –por azules- con la efigie de Ignacio Allende los de cincuenta, Miguel Hidalgo en sepia en los de a cien, el indomable Morelos con su paliacate en la cabeza en los de quinientos, en los de a diez mil el rostro de Matías Romero. La historia de este libro es la de uno de mil pesos con Cuauhtémoc.

Al amanecer del 16 de diciembre de 1949, un avión DC3 de Mexicana de Aviación que partió de la ciudad de México y con una primera escala en el puerto de Veracruz, no llegó a su primer punto de aterrizaje. La niebla del amanecer provocó una desviación del curso y la montaña detuvo súbitamente al aparato. Hubo un incendio parcial y roturas del fuselaje, por lo que algunas maletas se desprendieron y rompieron dejando su contenido al viento. Una o varias de esas maletas contenían un tesoro en billetes del Banco de México, 5 u 8 millones de pesos, no se supo con certeza cuánto. Los billetes, de los cuales algunos se quemaron total o parcialmente y otros se fueron a merced del viento intactos, fueron recogidos por los lugareños hasta que llegó la tropa que buscaba el avión, asegurando los que quedaban. Murieron todos los pasajeros y tripulantes.

Garcimarrero hace el ejercicio de seguir uno de esos billetes, de a mil. Ubica la moneda de papel en manos, bolsillos y carteras de varios personajes de la capital e istmo veracruzanos, hasta llegar a un singular personaje xalapeño, el licenciado Zayden. Y él decide montar una exposición numismática a la que concurren los descendientes de algunos de los poseedores temporales de los billetes que un amanecer cayeron del cielo, en medio de la niebla.

Hace varios meses leí el libro. Tuve la oportunidad de conversar del tema con Alberto Flores, quien lo refirió en Punto y Aparte. Me queda el pendiente conversar con el licenciado Zayden. La historia es singular. Hizo felices, por una riqueza momentánea e inesperada, a varios. Y a decir del autor, con algunos de esos billetes se compró la primera televisión que hubo en Xalapa. ¿Qué habría pasado sí los billetes caídos del cielo se hubiesen utilizado en la educación, construyendo alguna escuela, por ejemplo? Tal vez la televisión se vería de otra manera y no sería tan influyente en la conducta diaria.

La lectura se hace ágil por el lenguaje que utiliza el autor. Abogado, escritor, ex senador, bohemio y a veces comediante.


Título: Historia de un billete
Autor: Magno Garcimarrero
Editorial: Punto y Aparte
Edición: Primera, junio de 2011.

lunes, noviembre 29, 2010

El atentado


Hace 100 años y 9 días estalló la revolución que expulsó del poder, que detentó como presidente de México, Porfirio Díaz durante más de tres décadas. Sobrevivió a, al menos, un atentado en su contra cuando estaba en la plenitud del poder. Su poder disponía de casi todo lo que sucedía en el ámbito de lo público en este país que nominalmente era una República, con tres poderes –ejecutivo, legislativo y judicial- en su gobierno, mismos que respondían a una sola voluntad, la del dictador.

Poco se sabía, por los ciudadanos de a pie, no así los expertos historiadores, de un atentado que pretendió quitar la vida a Porfirio Díaz en una noche de 15 de septiembre, la noche del grito. El cine ha hecho conocida la historia. Aunque había pocos cinéfilos en la sala.

La historia, ambientada en la época de hace cien años, nos muestra el país que era. Los atuendos de aquellos años hacían más solemnes a los hombres del poder, y, aún con mucha tela, muy sensuales a las mujeres de los hombres del poder.

El atentado es un relato de las intrigas palaciegas en el gabinete porfirista. Muestra las complicidades que hubo en la planeación y ejecución del atentado fallido, así como la serie de torpezas posteriores y que tenían el propósito del encubrimiento de sus autores. Finalmente el dictador huele la verdad y expulsa de su gabinete a su compadre exiliándolo con el alto grado de embajador. Más sabe el diablo por viejo que por diablo, dice el refrán popular.

Esta cinta es una manera de conocer algo de cómo fue la dictadura contra la que el pueblo se insurreccionó hace cien años y cómo se ejercía el poder desde dentro de esa dictadura. Algo de aprende viendo cine.



Título: El atentado
Director: Jorge Fons.



domingo, septiembre 19, 2010

Morelos

Morir es nada


Militar insurgente que luchó por la Independencia, el Generalísimo Morelos es el protagonista de este libro, narrado por el autor en la escritura de una de sus mujeres y madre de su hija, Guadalupe. Es una biografía novelada del Caudillo del Sur, que recibió las instrucciones de Miguel Hidalgo y que son citadas en el texto:
Por el presente comisiono en toda forma a mi lugarteniente el bachiller José María Morelos, cura de Carácuaro, y le ordeno marcharse para que en la costa del sur levante tropas, procediendo con arreglo a las instrucciones verbales que le he comunicado.

La misión de Morelos a partir de la comisión que le asignó Hidalgo fue hacer la guerra al gobierno virreinal de la Nueva España, para conseguir la independencia. Dejó su parroquia a la que había llegado como cura. Previamente había estudiado en el Colegio de San Nicolás, cuando Hidalgo fue su rector. En su infancia, al quedar huérfano o abandonado por el padre, que es lo mismo, tuvo que trabajar en el campo lo que le permitió aprender el trabajo campesino y de arriero, así como las condiciones de vida de los peones de las haciendas novohispanas.

Estratega militar logró durante cinco años infringir derrotas a las tropas realistas que combatieron a su ejército. Sus tropas las fue formando con campesinos, arrieros y artesanos, logró el apoyo de algunos hacendados del actual Estado de Guerrero como los Galeana y Bravo, así como de Guadalupe Victoria y Vicente Guerrero. Es celebre la resistencia de los Insurgentes en Cuautla y el rompimiento del sitio que les tuvieron los realistas y que duró setenta y dos días.

Tuvo una visión de estadista. Después de la toma por sus tropas de Oaxaca, con él al frente, redactó allí y presentó posteriormente sus Sentimientos de la Nación –primer documento que define cómo sería la nueva Nación independiente-. Instala el primer Congreso que emite la conocida como Primera Constitución, la de Apatzingán.

Perseguido por el ejército virreinal es apresado, juzgado por la inquisición, destituido como sacerdote y sentenciado a ser fusilado. En uno de los juicios que le hacen afirmar: Morir es nada, sí es por la Patria.

La lección de Morelos es una muestra de convicciones por tener una Nación independiente, donde se puedan desarrollar las potencialidades de los seres humanos sin distinciones. Es ejemplo de perseverancia, tenacidad, valentía, lealtad y humildad. El autor nos aproxima a José María Morelos y Pavón, el hombre, quien es uno de los grandes forjadores de la Patria.


Título: Morelos, morir es nada
Autor: José Ángel Palou
Editorial: Planeta
Edición: Primera, agosto de 2007.


lunes, julio 19, 2010

Pobre patria mía

La novela de Porfirio Díaz


El 31 de mayo de 1911 partió del puerto de Veracruz el vapor alemán Ypiranga, entre sus pasajeros iba el ya ex presidente dictador Porfirio Díaz y su familia. Y así inició su exilio en Europa, que terminó para él el 2 de julio de 1915, en París, con su deceso. Fue sepultado en el cementerio de Montparnasse y allí permanece.

José Ángel Palou nos narra en primera persona lo vivido y recordado por Díaz en esos años de su exilio europeo. La salida de la ciudad de México, la breve estancia en Veracruz, la escala en La Habana y la llegada al El Havre. Ferrocarril mexicano, buque, ferrocarril europeo, burro en Egipto –una foto de esa escena está en la portada del libro Un retrato de familia de Carlos Tello Díaz, descendiente de Don Porfirio- y un viaje en automóvil manejado por su hija Amada.

Meterse en la piel de Díaz, en su cabeza, en sus pensamientos, en sus recuerdos, es el ejercicio narrativo que ha hecho el autor para describir esta parte de la vida de quien gobernó con dureza a México a fines del siglo XIX y principios del siglo XX, de quien festejó el Centenario de la Independencia.

La política de Díaz era de modernizar a México, a costa de mantener a la mayoría en la pobreza. Mantenía relaciones con muchos líderes del mundo y también con personajes de la ciencia. De la revisión hemerográfica realizada por Palou es de destacar una carta dirigida a Tomas A. Edison. Cito:
Me refiero a su grata del 8 de julio. Yo también como usted recuerdo con placer el tiempo aquel en que tuve la satisfacción de conocerle y conocer sus atrevidos experimentos, haciéndome participe de su fe inquebrantable en el gracioso porvenir de la ciencia empírica.
Fue allá en su Patria, en los primeros días de la luz eléctrica en Nueva York, y desde entonces, presentí en usted al héroe del talento, al triunfador del trabajo, al que más tarde habría de someter a disciplina el fuego arrebatado por Franklin a los cielos, para perpetuar acá en la tierra en sus maravillosos aparatos fonográficos la cariñosa voz de los seres amados reproduciendo todos los ritmos, todos los acentos y todas las modulaciones del lenguaje humano.
Me es grato complacerle porque tengo en muy alta estimación a los grandes benefactores de la humanidad, y usted es uno de ellos, porque usted ha creado nuevas fuentes de felicidad, de bienestar y de riqueza para el género humano utilizando las más poderosas fuerzas conocidas: luz, electricidad, trabajo y genio. Su amigo, que con orgullo estrecha su mano.
Porfirio Díaz

Díaz se enteraba por cartas, por visitas de sus familiares y amigos de lo que pasaba en México, del asesinato de Madero. Supo entonces que uno de los autores del asesinato del Presidente Mártir y del vicepresidente Pino Suárez fue su yerno Ignacio de la Torre y Mier. Este personaje y su desviación sexual es uno del grupo de más de cuarenta que da lugar al chiste homofóbico sobre la homosexualidad, que hace que muchos mexicanos rechacen el número 41.

Murió Porfirio Díaz añorando su natal Oaxaca, el barrio de La Soledad, su niñez de huérfano de padre, su trabajo infantil y juvenil, su incursión en el Seminario y su aprendizaje de los liberales del Instituto de Artes y Ciencias del Estado. Recordaba a su madre –Petrona Mori, de raza mixteca, la raíz guerrera-. Y sigue desterrado en su tumba de Montparnasse.

Hace algunos años, en el Zócalo de Oaxaca de Juárez, en tanto un bolero –betunero, aseador de calzado- hacía la limpieza de mis zapatos, y al estar leyendo sobre la intención de un grupo que pretendía trasladar los restos de Porfirio Díaz a Oaxaca, le pregunté su opinión, me contestó: Es su derecho, aquí nació, es de aquí, pues que lo traigan.

El próximo 25 de mayo de 2011 se cumplirán 100 años de la renuncia de Porfirio Díaz a la Presidencia de México, terminando su larga dictadura. Persisten el analfabetismo ya disminuido, la insalubridad y la pobreza en muchas familias mexicanas. El Partido Revolucionario Institucional formado en la post-revolución que derrocó a Díaz, gobernó en sus últimos sexenios como él: una pretendida modernidad que ha servido a unos cuantos y mantiene en la pobreza a la inmensa mayoría. El relevo del año 2000 por el Partido Acción Nacional –formado en 1939 para combatir los preceptos constitucionales surgidos de la Revolución para mejorar las condiciones de vida de los mexicanos- ha profundizado la enorme desigualdad. El título es vigente, como hace un siglo: Pobre patria mía.

Título: Pobre patria mía
Autor: Pedro Ángel Palou
Editorial: Planeta
Edición: Primera, junio de 2010.

Renuncia de Porfirio Díaz a la Presidencia de México:


sábado, marzo 06, 2010

La insurgenta

María de la Soledad Leona Camila

Vicario Fernández de San Salvador de Quintana Roo


La vida de los mexicanos, de la gran mayoría, no de los expertos historiadores, ha transcurrido, en el saber desde los primeros años escolares que el Padre de la Patria lo fue o lo es Miguel Hidalgo y Costilla, el párroco del pueblo de Dolores que llamó a luchar por la independencia del Imperio Español. Pocos se preguntaron sobre la madre de la patria, uno de ellos para contestarse la pregunta escribió este bello texto La insurgenta. Se trata de una novela histórica de Carlos Pascual.

Pero, qué meritos tuvo y tiene la mejor conocida como Leona Vicario para ser la madre de la patria. De eso se trata esta novela.


La protagonista María de la Soledad Leona Camila fue hija de una familia rica e ilustrada de la Nueva España. Quedó huérfana muy joven. Se hizo cargo de ella un tío materno, quien fue rector de la Real y Pontificia Universidad de México.


Ilustrada, rica, joven, audaz, vivió en su casa sola, lo que en aquellos tiempos era inaudito e inadmisible para la sociedad novohispana. Puso su fortuna a la causa de la independencia de México. Pagaba el armamento que se hacía llegar al ejército de José María Morelos y Pavón. Si bien ella no empuño un arma de fuego para luchar por la independencia, utilizó una de las más poderosas armas con las que cuentan quienes luchan por la libertad: la palabra escrita. Publicó, en las condiciones más inauditas sus artículos en los periódicos que los independentistas fueron creando para difundir las ideas de su causa. Fue perseguida y enjuiciada por la inquisición, el terrible tribunal medieval que juzgaba a los herejes. Si bien, por la intervención de su familia no fue muerta ni presa en una mazmorra, si estuvo recluida en el Convento de Belén de la ciudad de México, del que se fugó con la ayuda de sus compañeros de lucha.


Con el también luchador por la independencia, Andrés Quintana Roo, formó su familia. La primera hija de ambos nació en una cueva cuando eran perseguidos por el ejército realista.


La narración presenta varias sesiones de una comisión instituida a la muerte de la protagonista -21 de agosto de 1842- para recibir pronunciamientos a favor y en contra de nombrarla Benemérita y Dulcísima Madre de la Patria y de hacerle funerales de Estado o de Personaje Ilustre. Por decisión del entonces presidente Antonio López de Santaana le fue otorgado tal título y se le realizaron funerales de Estado, siendo, quizá, la única mujer que en México ha recibido tal distinción.


Así, la Patria tiene una Dulcísima Madre y se le conoce como Leona Vicario, aunque poco se sabe de ello. La única imagen de su rostro, de perfil y con papada, es un retrato que le fue elaborado por Domingo Ortiz, a quien el autor incluye entre los disertantes sobre el título y tipo de funeral a otorgar a la protagonista.


Con esta obra se montaría una excelente puesta en escena y se haría una gran película. Ya se verá.



Título: La insurgenta

Autor: Carlos Pascual

Editorial: Grijalbo

Edición: Primera, febrero 2010.