domingo, marzo 18, 2007

Henestrosa, el otro Andrés: el mío

Imagen y palabra de Andrés Henestrosa por Blanca Charolet


La fotógrafa Blanca Charolet formó este libro con las fotografías que en varías sesiones le tomó al maestro Henestrosa, incluye también las respuestas a las preguntas que la artista de la lente le hizo al escritor, según ella las recuerda.

Es un libro de bella manufactura ilustrado con imágenes en blanco y negro, o mejor dicho en blanco, varias escalas de gris y negro. En la portada, el maestro Henestrosa va caminando por un sendero en el campo, en el fondo se aprecian pastizales, él, erguido, avanza mirando al frente, va ataviado con un saco a cuadros y su corbata que la hace volar el viento, lleva sombrero, sus manos en los bolsillos del pantalón, camina. Camina como ha caminado tanto a lo largo de sus 100 años de vida.

Por tratarse de una edición que tiene el copatrocinio de la Cámara de Diputados, tiene inicialmente una presentación que destaca la labor de Henestrosa, sus méritos para que recibiera el galardón Eduardo Neri que le entregó ese órgano legislativo en octubre de 2003. Enseguida un prefacio de la fotógrafa Charolet. Una nota del editor Miguel Ángel Porrúa y el prólogo escrito por el homenajeado donde rememora la ocasión en que conoció a la autora fotógrafa, su paisana.

En cada página una fotografía de Henestrosa o de los temas que aborda él en sus respuestas a la autora. Cito algunas de las respuestas del maestro:

¿La tierra?

La tierra es nuestro sustento.
No en balde se llama la madre tierra.
De tierra estamos hechos
y en tierra al final nos convertimos.

Y, ¿los libros?

Yo creo que en el libro se suman todas las capacidades del hombre: el que inventó la tinta, el papel, el tipo de imprenta, la imprenta. En el libro, en el papel, el hombre pone lo que piensa, lo que siente, lo que sufre. Lo que lo alegra, lo que lo mata, lo que le da vida. Por eso el libro es para mí una cosa sagrada, santa.

¿Qué me dice de la lectura?

En mi oficina leo acostado.
Soy un camaleón: lo que no quiere decir
que sea un león en la cama...

¿Qué es para usted la palabra?

La palabra es la más grande invención, creación del Hombre.
En la palabra se repite su creador:
No te olvides que el mundo se creó por unas cuantas palabras:
Hágase la lu.
Y la luz fue hecha.
La palabra es la Humanidad.
Y como la voz tiene diferentes colores y entonación,
según tenga el alma.

¿La pareja?

Es el gran hallazgo de la vida.
Es la búsqueda y rara vez el encuentro de la mitad que nos falta:
la mujer.

¿Los hijos?

El hombre se prolonga en el hijo; lo tenemos cundo somos jóvenes; en él te prolongas. Sobrevives, anatómicamente hablando.
Heredas la nariz de tu padre y los ojos de tu madre; tienes el mismo andar de tu abuelo.

Para Andrés, ¿qué es el tiempo?

El tiempo, Blanca, es la irrealidad más real que el hombre pudo concebir: Es su invento más asombroso.
Existe independiente de nosotros: nos trae, nos lleva; nos detiene, nos ordena andar.
Cuando decimos Tiempo, el tiempo ya pasó, y con él, nosotros.
¿Por qué lo inventó el hombre?
Lo inventó para saber lo que ha vivido y lo que le falta por vivir. El tiempo es ese puente invisible, inexistente que hay entre la vida y la muerte: las dos inmensas nadas.
Un suspiro, un sollozo, un parpadeo de la nada: eso es el tiempo...,
la inmensa nada.

Para usted, ¿qué ha significado escribir?

Es siempre un intento, nunca un logro.
El intento de decir lo que pasa en los más profundo de tu ser:
El que más camina en esa búsqueda, simplemente se aproxima, nunca llega a decir todo lo que soñó. Era torpe sus canción, decía Manuel Gutiérrez Nájera, pero verlo. ¡que linda la melodía que oía!

Noventa y tres fotos, una por cada uno de los años que tenía Andrés Henestrosa cuando lo conoció Blanca Charolet.

Ayer tomé este libro. Lo busqué para verlo y leerlo otra vez. En la semana que terminó recibí un mensaje en mi buzón: La reseña que publiqué del libro Andanzas, sandungas y amoríos, libro publicado en homenaje por los 100 años de Andrés Henestrosa, está citada en la página de divulgación cultural de Beto Buzali, en la sección Chin chin el que no lea. También, cuando publiqué esa reseña, recibí el comentario de Clarice Baricco sobre este libro de fotografías.

Éste es un libro para ver y leer. Y aprender.


Título: Henestrosa, el otro Andrés: el mío
Autora: Blanca Charolet
Editorial: Miguel Ángel Porrúa
Edición: Primera, septiembre de 2004.

domingo, marzo 11, 2007

Panchito Chapopote

Retablo tropical o relación de un extraordinario sucedido de la Heroica Veracruz



En la tercera década del siglo XX se dio un movimiento cultural con sede en Xalapa, formaron parte de éste artistas gráficos y escritores. Generaron el Estridentísimo, éste tuvo duración efímera.

Esta breve novela de estilo estridentista fue escrita por Xavier Icaza y publicada por primera vez en 1928. Está escrita en forma de obra de teatro con escenas breves, con personajes del pueblo, el principal de ellos, el protagonista, Panchito Chapapote.

El relato inicia en el portal de hotel Diligencias del puerto de Veracruz. Panchito celebra ahí con sus amigos ocasionales que ya es rico. Platica su historia. Su riqueza la obtuvo de vender sus tierras, calificadas por él y sus paisanos de la Huasteca (norte del estado de Veracruz) como una chapopotera. Lo que cultivaba en esa tierras no florecía, todo se quemaba, él pensaba que por ello no valían. Un día llega un yanquee y se las compra. Para ilustrar la negociación de esas tierras, Icaza recurre al dialogo de un loro y una cotorra que repiten las palabras que escucharon de los preparativos de la negociación. Cito:

Loro

Contratar terreno cualquier precio, contratar terreno cualquier precio...

Cotorra

Explorar, arrendamiento, subsuelo... títulos...

Loro

Arreglar títulos, inventar títulos, inventar gente...

Cotorra

Cueste lo que cueste.

Es un relato de cómo yanquees e ingleses se apoderaron de las tierras en cuyo subsuelo se encontraba el petróleo que sacaron durante varias décadas. El trastorno en la vida de los pueblos que se tornaron en campos petroleros.

El ritmo de la narración es intenso, muy breve. Estridentista. Incluye, en la parte final, un pliego a manera de las manifiestos a la nación de los generales revolucionarios, éste se desdobla y se lee el epilogo de la obra, un repaso de la vida de México en los años veinte del siglo XX.

El libro está ilustrado con replicas de grabados en madera de Ramón Alva de la Canal, artista estridentista.

La Universidad Veracruzana hizo esta edición facsimilar en algún año de la década de los ochenta, lo deduzco por el precio marcado de cinco mil pesos, ahora serían cinco. No, no vale eso. Vale mucho más. El ejemplar que he leído me lo prestó mi amigo Joaquín.


Título: Panchito Chapopote
Autor: Xavier Icaza
Editorial: Universidad Veracruzana, Colección Rescate
Edición: ¿ ?
Primera edición: Editorial Cultura, 1928.

domingo, febrero 25, 2007

El ABC de las y los mexicanos



Hablar, la manera de hacerlo es parte de la identidad. En este ABC de cómo lo hacemos las y los mexicanos, Guadalupe Loaeza nos describe, nos retrata hablando, diciendo las palabras con el significado que las y los mexicanos entendemos. En forma de diccionario, de la A a la Z, Loaeza recoge las palabras que utilizamos en los diálogos, conversaciones y otras formas de expresión, generalmente oral, con las cuales platicamos, conversamos las y los mexicanos.

También reflexiona sobre el significado en la vida social y política de algunas palabras, que describen la conducta de los políticos y de los ciudadanos o del hacer de aquellos sobre algunos, cada vez menos, manipulables mexicanos.

Abusar es lo que han hecho de la política algunos, por ello han acarreado a mexicanos con necesidades elementales. Se han encumbrado en la burocracia para vivir. Se portan muy cabrones cuando alguien les reclama lo que no hacen, a veces a tal grado que los mandamos al carajo. Hay que chingar por que vienen chingando. Con el dedazo se menospreciaba la democracia, por ello nos está costando tanto arribar a ella, ya que ahora la derecha se ha enseñoreado en el poder.

Le echamos ganas y seguimos trabajando por la democracia. Para lograrla hay que enseñarla a los escuincles en sus hogares y escuelas.

Sigue abundando la fayuca, hasta los más fregados tienen una tele comprada a algún fayuquero. Están gruesos ellos y los de la policía se hacen gueyes.

Si jubilamos la H, de todos modos diríamos ¡híjole! Ya no hay que huevonear.

A veces hay que cargar itacate, pa´ no andar aguando el hambre.

Al llegar a la J, en la parte central del libro, Loaeza reflexiona sobre el indio Benito Juárez. Recuerda la escena en la Cámara de Diputados el 1 de diciembre de 2000, cuando tomó posesión como presidente Vicente Fox y los diputados del PRI le interrumpieron su discurso con la expresión Juárez, Juárez, Juárez, y él respondió con cierto sarcasmo: Si, si, Juárez. Se pregunta la autora cuántos lugares en México se llaman Juárez: Ciudades, pueblos, aeropuertos, avenidas, calles, parques, escuelas, universidades, bibliotecas, hospitales, hoteles, cines, billares, cantinas. Y recuerda un danzón que dice: ¡Ah, si Juárez no hubiera muerto... todavía viviría! Sigue el homenaje a Benito Juárez con citas de su libro Apuntes para mis hijos.

Jalada, joto, jodido.

Kafka, de haber nacido mexicano sería recordado como un escritor costumbrista. Kitsch a la mexicana: varios de los programas de la televisión.

Lambiscón. Libro vaquero. Ligar. Lunes mexicano.

Macho, Madrazo. ¡Madre! Mandilón. Mordida.

Naco. Nene y nena. Ni modo.

Ñañaras. Ñoño.

¡OK, maguey!

Pa´. Padre, padrísimo, padrisísimo. Palanca. Polaca.

¿Qué? Quinceañera. Quiubo, quiúbole, quiubas.

Rajarse. Re, rete, requete. Regarla. Rifársela. Rollo. Ruco.

Sabroso. Sin ton ni son. Soltar la sopa. Sospechosismo.

Tequila. Tolerar, tolerante, tolerancia, cuánta nos falta.

¡Uta! ¡Uy!

Vaciado. Vacilón. Ventanear. Verbo mata carita. Vibra. Voy o voytelas.

W. C. Me vale Wilson.

¿Yo? Yunque, la derecha en el poder.

¡Zacatelas!

Hace pocos domingos, en una entrevista publicada en emeequis, Guadalupe Loaeza se definió como una frívola con conciencia social.



Título: El ABC de las y los mexicanos
Autora: Guadalupe Loaeza
Editorial: Grijalbo
Edición: Primera, enero de 2007.

domingo, febrero 18, 2007

Biblioteca Andrés Henestrosa


El primer libro que reseñe este año fue escrito por Andrés Henestrosa, un viejo que ha cumpildo cien años, mismos que le celebraron en Oaxaca de Juárez el 30 de noviembre de 2006, día en que los cumplió. También fue publicado su libro Andanzas, sandungas y amoríos, como parte del homenaje.

Henestrosa, además de vivir muchos años, escribir mucho, donó a los oaxaqueños su acervo. Éste se encuentra en la biblioteca que lleva su nombre y ocupa las salas de la planta baja de la Casa de la Ciudad, ubicada en el número 115 de la calle Porfirio Díaz. Una casona de la época colonial pintada en su fachada de amarillo. Las salas de esa casona confluyen a los corredores interiores, éstos con los típicos arcos, todo el interior está pintado de blanco, excepto la cantera labrada, cantera verde, como de jade.

Uno de los últimos días de diciembre pasado recorrí esa biblioteca. En los anaqueles vi una colección, creo que completa, de la revista La palabra y el hombre que edita o editaba, no estoy seguro, la Universidad Veracruzana. Muchos otros libros.

En una de las salas se exhibían algunas de las primeras ediciones de los libros ecritos por Henestrosa, entre ellos el primero que publicó: Los hombres que dispersó la danza, una colección de leyendas zapotecas que el autor conoció de niño, allá en Ixhuatán, un pueblo huave del Istmo de Tehuantepec, donde nació.

Andrés Henestrosa sigue viviendo con sus cien años a cuestas. Los residentes y visitantes de Oaxaca de Juárez pueden conocer su acervo en esta biblioteca, como debiera haber muchas en todo México.

domingo, febrero 11, 2007

Cantos para Jenny y otros poemas


Concluyendo los sonetos a Jenny

Tómalos, toma estos cantos
en donde todo es melodía,
toma este amor que a tus pies humilde se postra.
El alma, libre se aproxima en rayos brillantes.
¡Oh!, si el eco del canto es tan potente:
para moverse alargado con dulces destellos,
para hacer latir el pulso apasionado que
tu orgulloso corazón erguirá sublime.
Entonces de lejos seré testigo
cómo la victoria te conduce a través de la luz.
Entonces más valiente pelearé por todo
y mi música rugirá en lo alto
transformada mi canción sonará más libre
y en un dulce gemido llorará mi lira.


Mi mundo

¡Ah!, cuando tus labios susurraron
tan sólo una tibia palabra.
Entonces me sumergí en loco éxtasis,
desamparado fui barrido a lo lejos.

Desde lo más profundo de mi alma,
en nervio y espíritu fui afligido
como un demonio, cuando el gran mago
atacó con relampagueante empeño y habló.

¿Porqué deberían las palabras intentar forzarse en vano,
siendo sonido y nebuloso cansancio
que es infinito, como el dolor anhelante
como tu mismo y como el todo?

Jenny Von Westphalen nació el 12 de febrero de 1814. Para ella escribió Karl Marx los poemas, cuyos fragmentos he citado. Hace pocos domingos me encontré este poemario escrito por el gran filosofo y pensador, también coautor del Manifiesto Comunista. Para mi fue sorprendente saber que él hizo poesía. He disfrutado leyendo los poemas que dedicó a quien fue su esposa. El libro menciona en una introducción, escrita por Moisés Evaristo Orozco Leal, la relación de esa pareja en la que ella era mayor cuatro años que él. Él, cuando se enamoró de ella, era un púber de doce años, a los diez y seis se va a Berlín y allí estudio literatura, leyó a Shakespeare, Cervantes y Homero. Le escribe a Jenny, le envía cuadernos con su poesía, en una carta de 1856 le dice: Puesto que no puedo besarte con mis labios, te beso con mis palabras...

El poemario incluye varios poemas que Karl dedicó a su padre, Hirschen Marx, de esos poemas cito un verso:

Sabiduría matemática

II
Si “a” es el amado y “b” es el amante
mi camisa sacudo diez veces
a que “a” y “b” cuando se añadan
constituirán una pareja de amantes.


Título: Cantos para Jenny y otros poemas
Autor: Karl Marx
Traductor: Francisco Jaymes
Editorial: Papeles con gatillo
Edición: Primera, 1997.