domingo, mayo 25, 2008

Una: La historia de Piiter y Py


El protagonista de estos relatos escritos por Lolita Bosch es Piiter, un profesor de filosofía alemana del siglo XIX de la Universidad de Nueva York. Vive en Brooklyn hasta donde llegó huyendo de la guerra y del holocausto.

La autora nos lleva de viaje con Piiter hasta uno de los campos de concentración de la segunda guerra mundial que existieron en Polonia, país del protagonista. A ese lugar va a conocer donde estuvieron sus padres recluidos y murieron. Él se salvo porque puedo viajar a América.

Con un lenguaje muy suave, tenue y breve, la autora nos va describiendo las vivencias del protagonista desde que decide ir a Europa a ver uno de los lugares donde ocurrió el holocausto. De Nueva York a Varsovia, de allí a Osweicim en Polonia, donde murieron sus padres.

Es empatada la historia del otro protagonista: Py. Él decidió vivir en lo que fue uno de los campos de concentración.

Al final los personajes se unen. Son, nos relata la autora, uno mismo. Ella escribió este libro en memoria de Shaim Fingerhut, originario de Rozwadow, Polonia donde nació en 1910. Huyendo del fascismo llegó a Barcelona donde murió en 1987.

La preservación en la memoria de la humanidad de lo sucedido en la segunda guerra mundial es algo que ayudará a evitar que vuelva a cometerse un crimen tan horrendo como ese. Una de las formas de preservar esa memoria es la literatura y con este libro la autora lo logra de muy buena forma.

Título: Una: La historia de Piiter y Py
Autora: Lolita Bosch (Barcelona 1970)
Editorial: Almadía
Edición: Primera, noviembre de 2007.

Conocí a la autora en una de las sesiones públicas del 2o Encuentro de Escritores efectuado en Oaxaca de Juárez a principios de este mes. Me obsequió estas palabras:

Para Eleonaí,
con este nombre
tan extraño, a
quien me he
encontrado leyendo
este libro.
Lolita
Oax. 08

domingo, mayo 18, 2008

Pensando en la izquierda

Este es un pequeño libro, pequeño de formato, pequeño de contenido. Su autor Héctor Aguilar Camín, buen novelista, autor de Morir en el golfo, una visión del México corporativo y de uno de sus liderazgos putrefactos, el del gremio petrolero. Este libro lo hizo con los artículos que fue publicando en Milenio, diario de la ciudad de México con ediciones en algunas ciudades de la República, entre éstas Xalapa.

Aguilar hace un repaso de cómo está constituida la izquierda en México, cuál ha sido su desarrollo en el pasado reciente y plantea los desafíos a los que se enfrenta. Escribe como reclamando a la izquierda lo que él quiere que sea. Antes, después de leer su primer novela y algunos de sus artículos, pensaba que el autor era de izquierda, ahora no lo sé, sobre todo después de su participación en el debate petrolero, donde calificó de mito constitucional la defensa que se hace del petróleo, precisamente al amparo de lo que dice la Constitución mexicana.

Aclara el autor que los tres últimos textos no habían sido publicados antes. Uno se refiere a la cuestión indígena, otro al progreso y el último al futuro. De éste cito:

Hay en una parte sustantiva de la izquierda una visión agónica de la pobreza como un problema a resolver. Pero no hay no hay una correspondiente visión de riqueza como un mundo por crear, el único que en verdad puede dar una respuesta a la privación de las mayorías.

Hay la visión de la pobreza como un resultado de la explotación, y la correspondiente visión de la riqueza como un despojo. La noción implícita en todo esto es la de la riqueza como un patrimonio fijo que alguien se apropia, no como una creación de valor nuevo que acrecienta los bienes y mejora las oportunidades de todos.

La izquierda tiene que responder a la pregunta de cómo crear riqueza y repartirla, no sólo a la demanda de acabar con la pobreza que suele terminar en quejas paralíticas, aderezadas con impotentes filípicas a los dueños del banquete.

El liberalismo en general, el liberalismo económico en particular, es, como quería Bobio, la gran asignatura pendiente de las izquierdas latinoamericanas.

Hay que soñar para nuestros países una izquierda que sea, como Manuel Azaña (presidente de la República Española derrocado con un golpe fascista por Francisco Franco) en su momento, “socialista a fuer de liberal”, es decir intransigentemente igualitaria a fuerza de querer intransigentemente todas las libertades para todos.

En estos días, en que el futuro del mayor partido que las izquierdas mexicanas han formado, y que estuvo en la antesala de la presidencia en 2006, está en una prolongada e incierta disputa por su liderazgo, es importante pensar en la izquierda. Y a ello algo contribuye este libro.

Título: Pensando en la izquierda
Autor: Héctor Aguilar Camín
Editorial: Fondo de Cultura Económica
Edición: Primera, marzo de 2008.


En la imágen, una barda en Coatzacoalcos, Veracruz. En 1997, el Partido de la Revolución Democrática triunfo en éste y muchos municipios de Veracruz.

domingo, mayo 04, 2008

2o Encuentro Internacional de Escritores


Anteayer, compre el diario Tiempo, y seguí caminando por el centro de Oaxaca. Esperando turno en la peluquería vi con detenimiento la portada del diario, fotografías y declaraciones de Sergio Pitol, Juan Villoro y Paco Ignacio Taibo II, el motivo: el 2o Encuentro Internacional de Escritores que ya lleva más de una semana en esta ciudad y concluye hoy.

Por la tarde asistí a dos eventos del Encuentro. Una charla entre escritores de la generación nacida en los setentas del siglo XX, y ese era el tema a partir del cuestionamiento de sí constituyen una generación como creadores literarios. No he leído a ninguno de ellos y ella. Confesiones públicas de qué escriben y hacen algo más, en algunos casos eso más es predominante en sus vidas más que la escritura. Porqué escriben. Porque quieren decir algo. La reflexión de uno de ellos más profunda: Para que no haya olvido y desmemoria.


Ya de noche esperamos la participación del autor de Diablo guardián, Xavier Velasco, no llegó. Sí estaba desde la tarde Lolita Bosch. El tema cambio por el del libro de Lolita sobre las consecuencias del holocausto. Una interesante disertación del porqué ese tema: Para que no se olvide, por la gran tragedia que fue, que es, para el género humano. Entre el auditorio Margo Glantz participó con un comentario.


En Oaxaca se está creando una atmosfera lieteraria, ésta se suma a la gran tradición en las artes plasticas que ya existe en este lugar. Un impulso muy grande lo está dando la editorial Almadía, que junto con la Univiersidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca organizan este Encuentro de escritores.

El Encuentro tiene como marco la calle de Alcalá a un costado del edificio central de la Universidad. Así el accesso es muy fácil. Un pabellón central donde se reunen los escritores y su publico y a los lados otros dos pabellones donde se venden libros, allí me proveí de varios que ya leeré.

domingo, abril 20, 2008

La maleta de mi padre

Viajar es una de las formas de conocer el mundo. Y se viaja con una maleta, tan grande o pequeña como la necesidad del viajero. También se usa una maleta para guardar recuerdos, algunos de viajes otros por diversos motivos.

El título de este libro corresponde al discurso que pronunció Orhan Pamuk al recibir el Premio Nobel de Literatura 2006 en Estocolmo, Suecia. Turco de origen y heredero de la cultura otonoma, nos lleva de viaje a su natal Estambul, donde ha residido desde que nació. Nos platica de las herencias que recibió de su padre.

Los padres seguramente tienen expectativas de los hijos, de lo que quieren que sean, muchas veces de lo que no pudieron ser ellos. Es el caso que nos describe con maestría Pamuk. Un día, su padre, con el que tuvo poca convivencia en su infancia y juventud porque viajaba y casi siempre estaba fuera de casa, le deja una maleta que el autor conserva por algún tiempo sin abrir. Otro día se decide a abrir la maleta y descubre asombrado que el contenido de ésta son cuadernos donde su padre escribió lo que su inspiración le decía en sus viajes, en habitaciones de hoteles. Su padre quiso ser escritor y no pudo serlo. Él autor reflexiona sobre la escritura, sobre las horas que pasa frente al papel en blanco y con la pluma en la mano para hacer sus textos. Se reconoce como el autor que llega a alcanzar eso que su padre anhelo, ser escritor, y que por varias circunstancias y limitaciones no pudo. Pamuk obtiene el máximo reconocimiento que en todo el orbe se otorga a los escritores, el Nobel de Literatura. Cuando tal premio, lo hace recordando su manera de escribir y las vivencias que su padre le dejo escritas dentro de una maleta, recuerda las vivencias con él. Pamuk dice:

...Veintitrés años antes de que mi padre me dejara su maleta y cuatros después de que a los veintidós decidiera dejarlo todo y convertirme en escritor encerrándome en una habitación, le entregué a mi padre con manos temblorosas una copia mecanografiada de mi primera novela Cevdet bey y sus hijos, ya terminada pero todavía sin publicar, para que la leyera y me dijera que pensaba. Para mi era importante obtener su aprobación no solo porque confiaba en su gusto y en su inteligencia, sino también porque mi padre, al contrario de mi madre, no se había opuesto a que yo fuera escritor. Por aquel entonces, mi padre no vivía con nosotros, sino lejos. Esperé impaciente su regreso. Cuando volvió dos semanas más tarde, le abrí la puerta a la carrera. Mi padre no dijo nada, pero me dio tal abrazo que comprendí que mi libro le había gustado mucho. Durante un rato sufrimos un ataque de ese silencio y de esa especie de torpeza que surgen en momentos demasiado emotivos. Luego, cuando nos relajamos un poco y empezamos a hablar, mi padre manifestó en un lenguaje excesivamente entusiasta y exagerado su confianza en mí, o en mi primer libro, y me dijo de repente y como si tal cosa que algún día me darían el premio que hoy recibo con enorme alegría.

Lo dijo no tanto porque lo creyera o para señalarme este premio como una meta, sino como cualquier padre turco que le anuncia a su hijo <<¡Algún día serás general!>>, para apoyarle y estimularle. Y durante años estuvo repitiendo esa frase para darme aliento cada vez que nos veíamos.

Mi padre murió en diciembre de 2002.

Distinguidos miembros de la Academia Sueca, que me ha concedido este gran premio, este gran honor, distinguidos invitados, me habría gustado mucho que mi padre estuviera hoy entre nosotros.

Escribo esta reseña y veo la fotografía de mi padre con mi hijo. ¿Cumpliré yo las expectativas de mi padre? ¿Lo hará mi hijo con las que yo tengo de él? De la segunda interrogante estoy cierto, de la primera tengo dudas.

Veo en una de las paredes de la casa la doble plana del diario que mandé a plastificar y colocar en un bastidor con un reportaje sobre las actividades que ha hecho mi padre en los últimos años, junto con otras personas, para contrarrestar la deforestación. Y su fotografía enmarcada junto con un retrato escrito que lo describe y sintetiza su ser en dos palabras: Sin límites. No se detiene, y es lo que destaca el diario, a su edad, ahora tiene 84 años, sigue trabajando todos los días como lo hacía desde joven.

Leer a Pamuk sobre su padre es muy grato. Y que él cumplió la expectativa que su padre tuvo de él es muy aleccionador. Me hace reflexionar sobre la relación padre hijo. Soy los dos a la vez. Cada persona es lo que recibe por herencia y la formación que tiene en su infancia. Cada persona es lo que decide ser al conocerse a si misma, al saber de sus talentos, de sus potencialidades y llega a ser tanto como su perseverancia, su dedicación, su entrega, su trabajo, su esmero.

Leer a Pamuk es de una gran enseñanza.


Título: La maleta de mi padre
Título original: Babamin Barulu
Autor: Orhan Pamuk
Editorial: Mondadori
Edición: Primera en México, enero de 2008.

domingo, marzo 30, 2008

Sobre la fotografía



Ensayo escrito por Susan Sontag sobre el arte de tomar fotografías. La autora trata sobre la fotografía desde su invención hasta la década de los setentas del siglo XX.

Se toman fotografías para coleccionar el mundo dice la autora. Me surge la pregunta ¿cuántas fotografías hay de ciertos paisajes del orbe? Sin duda que de muchos sitios del mundo hay una inmensa cantidad de fotografías. Pienso en una caída de agua en algún lugar muy visitado de la Tierra, la escena aunque aparentemente es la misma va cambiando en forma continua, el agua va corriendo, no es la misma a cada segundo en el mismo sitio exacto, en una secuencia fotográfica puede captarse la que parece la misma escena y no lo es, así a lo largo del tiempo. En esto la fotografía es un registro de una parte de la realidad, que a la vez nos sirve para conocer lugares distantes, algo que no conoceríamos si no existiese la fotografía. Aun cuando existe la pintura que, de alguna manera, sirvió para hacer ese registro de la realidad y llevarlo a otras partes.

Me gusta tomar fotografías, es algo que he hecho desde niño. No recuerdo con precisión cuál fue la primera fotografía que tomé. La primera cámara fotográfica que conocí fue la de mi padre, una caja negra, un paralelepípedo, al frente tenía su lente que abracaba casi toda la superficie, en la parte superior, en un pequeño rectángulo, la mirilla donde se veía la escena a fotografiar, había que colocársela a la altura del diafragma, ver la escena y oprimir el obturador. Las fotografías así tomadas quedaban guardadas en el rollo o película que se llevaba a revelar e imprimir cuando mi padre iba a la ciudad, donde dejaba el rollo y en un siguiente viaje volvía con el cuadernillo de fotografías en blanco y negro. Luego ya hubo fotos a color.

Las fotografías son una pequeña parte de la realidad y constituyen un registro de escenas o sucesos a lo largo del tiempo. He visto algunas fotografías en museos. Cuando era adolescente, adolecía de mucho, tuve la casual fortuna de estar en la inauguración del Archivo Casasola en Pachuca, Hidalgo. Allí vi el registro fotográfico de los sucesos de la Revolución Mexicana y de las primeras décadas del siglo XX mexicano. Impresiones en sepia, revolucionarios con sus carrilleras, algunos montados en sus caballos o sobre los vagones de trenes. La Adelitas, mujeres de la Revolución, me impresionaron, me siguen impresionando.

Hace dos semanas fui al Palacio de las Bellas Artes, en el centro histórico de la ciudad de México, y vi la exposición homenaje al cinefotógrafo Gabriel Figueroa por su labor en el cine mexicano de mediados del siglo pasado. Vi fotografías de otros autores, vi a México por la lente y los ojos de otros que ya no están entre nosotros. Esa muestra fotográfica nos permite ver algo de lo que ha sucedido en estas tierras mexicanas. Por ello la fotografía ha sido y seguirá siendo una forma de conservar la memoria de lo que somos.

Leer a Sontag me hizo conocer otras maneras de interpretar el porqué de la fotografía en otras culturas. Ella se refiere en específico a los registros fotográficos de los Estados Unidos de América y de algunos casos de Europa. En cada país la fotografía ha tenido y tiene significados para sus circunstancias.

La fotografía nos acerca a los seres humanos. Es por imágenes que conocemos cómo son en otros países, otras culturas. Es, por ello, un invento que ha ayudado a la humanidad, en algo fundamental que es conocerse, mirarse, aun cuando sea sólo en imágenes. De la fotografía, imagen fija, surgió el cine, luego el video. La televisión tiene como su antecedente básico a la fotografía. Y ahora por medio de la Internet y las fotografías podemos saber qué pasa del otro lado del mundo. Es la fotografía un espejo que refleja partes de las imágenes de lo que es la humanidad y el universo. Y eso es mucho.


Título: Sobre la fotografía, título original: On Fotography, 1973
Autora: Susan Sontag
Traducción de Carlos Gardini, revisada por Aurelio Major.
Editorial: Alfaguara
Edición: Primera en México, julio de 2006.


En la imagen, fotógrafos de medios y concurrentes a una Jornada en Defensa del Petróleo presidida por Andrés Manuel López Obrador en Xalapa, Veracruz, el 28 de marzo de 2008. Algunas de las imágenes obtenidas y publicadas en los medios son para denostar al personaje y otras para registro de que allí estuvieron con él.