viernes, noviembre 11, 2011

Saturnino Herrán y su obra




El desarrollo del arte en nuestro territorio nacional ha sido muy prolongado, desde la época precolombina hasta los años que vivimos. Este libro reseña la obra de uno de los más distinguidos discípulos de la vieja Academia de San Carlos, que pasó la transición de la dictadura de Díaz a la Revolución. Saturnino Herrán retrató en sus cuadros parte del paisaje y de los personajes del inicio del siglo XX mexicano.

El autor, Manuel Toussaint,  nos describe cómo era la enseñanza en la antigua Academia de arte. La llegada del catalán Antonio Fabrés y su influencia en los incipientes pintores mexicanos. De los más destacados fue Herrán. Uno de sus trabajos escolares últimos fue La leyenda de los volcanes, una interpretación de la leyenda precolombina sobre el Popocatepetl e Ixtacciuatl que miran al Valle de México.




En los personajes que retrata Herrán y que se reproducen en el libro está la célebre Criolla con rebozo, La Tehuana, El viejo del jorongo y más. La lectura es breve e ilustrada con más de cincuenta reproducciones de la obra del pintor, iniciando con un retrato del pintor.




La manufactura del libro reúne lo mejor de lo disponible al terminar la segunda década del siglo pasado. Las primeras ilustraciones están pegadas a las hojas del libro, luego las impresas directamente en el papel, en varios tonos de sepia.

Llama la atención el colofón. El libro es un homenaje al pintor y fue elaborado a propuesta del rector de la Universidad Nacional, José Natividad Macías, y autorizada por el presidente Venustiano Carranza. “El maestro Tostado grabó las laminas de su propio peculio… imprimieron la obra los maestros Vigueras y Perrusquía… sin estipendio…destinando las utilidades integras a la viuda del artista…” Las máximas autoridades de la educación y cultura y del poder político de entonces para la edición de un libro. Así era la vida hace noventa años, cuando la inmensa mayoría de la población mexicana no sabía leer.

Este ejemplar me lo encontré en la Feria Internacional del Libro de Oaxaca, el día de su apertura, hace una semana. Un libro para leer y ver.


Título: Saturnino Herrán y su obra
Autor: Manuel Toussaint
Editorial: Ediciones México Moderno
Edición: Primera, junio de 1920.


lunes, noviembre 07, 2011

Adiós a Tomás Segovia

Foto de JB del blog Murcia Útil


Esta tarde falleció en la ciudad de México Tomas Segovia. Nació en 1927 en Valencia. Llegó a México con el exilio republicano después de la Guerra Civil Española. Tenía 84 años.

Nos deja como legado su obra, de la que destaca su poesía. He aquí uno de sus poemas:


Si te busco y te sueño y te persigo...


Si te busco y te sueño y te persigo,
y deseo tu cuerpo de tal suerte
que tan sólo aborrezco ya la muerte
porque no me podré acostar contigo;

si tantos sueños lúbricos abrigo;
si ardiente, y sin pudor, y en celo, y fuerte
te quiero ver, dejándome morderte
el pecho, el muslo, el sensitivo ombligo;

si quiero que conmigo, enloquecida
goces tanto que estés avergonzada,
no es sólo por codicia de tus prendas:

es para que conmigo, en esta vida,
compartas la impureza, y que manchada,
pero conmovedora, al fin me entiendas.


domingo, noviembre 06, 2011

F I L de Oaxaca



Al parecer ya todas las ferias del libro que se hacen en distintas ciudades adoptaron el mismo nombre de Feria Internacional del Libro. La de Oaxaca no es la excepción. Y el viernes 4 inició la XXXI edición. La mayor parte de los stands son utilizados por librerías locales. Tienen especiales ubicaciones los de una marca de cuadernos y papel y otra de bolígrafos.

Las editoriales con sede en la ciudad de México no estaban presentes en el primer día de la feria. La única editorial que exponía sus libros es Almadía, una de las participantes en la organización. Paralelamente se inicio un ciclo de cine.






Busqué sin éxito Se llamaba Elena Arizmendi de Gabriela Cano y no estaba. En cambio en la infaltable librería, metida en un stand, de títulos antiguos me encontré La tormenta, el segundo volumen de las memorias de José Vasconcelos en edición de 1948. Tuve una interesante charla con el responsable de ese stand. Un librero que conoce su oficio. Uno toma un libro pregunta cuánto cuesta, él lo abre, ve y responde el precio. Le pregunté sí tenía una ecuación de: Título, autor, editorial, edición y qué otras variables para determinar el precio. Me dijo que eran sólo sus años en el oficio. Además de libros antiguos, algunos del siglo XIX, cuyo precio no está al alcance de mi presupuesto, tiene una buena dotación de libros de arte, desde el arte prehispánico hasta el contemporáneo de Gabriel Orozco y Javier Marín. Adquirí uno editado en 1920: Saturnino Herrán y su obra de Manuel Toussaint.


Libros para leer y soporte

Y allí está la FIL de Oaxaca. Espera lectores.


Libros y música de marimba en la FIL de Oaxaca



viernes, noviembre 04, 2011

Elogio de la vagancia




Vagar, andar sin rumbo ni destino. Ésta es una de las ideas llegadas a mi mente o producidas en su interior, al ver este título. No es el propósito del autor, llevar al lector por rumbos y destinos desconocidos. La vagancia propuesta en este libro es la de ejercitar la mente. Es pensar. Y en esa idea de pensar el autor nos comparte sus vivencias y reflexiones. Algunos pasajes de viajes y meditaciones sobre lo visto y vivido es el contenido de este breve volumen de la autoría de Guillermo Fadanelli.

Podría pensarse que esta actividad es de la misma edad que la humanidad. Así lo dice el filósofo clásico. Pienso, luego existo. Existo y pienso. Y lo que piensa uno, lo piensan los demás o ¿cómo lo piensan? Cada quien ve el mundo bajo su propio pensamiento.

Que tanto se ha avanzado por lo descubierto en la naturaleza por la ciencia, convertida luego en técnica y tecnología. Sin duda mucho. Se viajo primero andando. Luego se viajo por los ríos, en canoas. Las embarcaciones, primero pequeñas y luego de grandes dimensiones, permitieron a la humanidad viajar por los océanos. Y así llegar a encontrar a otra parte de la humanidad que viajó por otra ruta y sin naves. Luego, al observar a las aves e insectos voladores, la humanidad pudo volar. Ahora hay miles de vuelos transatlánticos como un hecho cotidiano. Y hace más de tres décadas un hombre posó sus pies en nuestro satélite.

Paralelo al desarrollo de medios de más alta velocidad para viajar, para desplazarse, se dieron otro miles de cambios en la humanidad. Pero en lo esencial seguimos siendo lo mismo, un cuerpo y una mente. Y la mente humana seguirá desarrollando aplicaciones tecnológicas basadas en las leyes de la naturaleza, que han existido desde antes de la humanidad, que se han ido descubriendo.

La mente vaga. Y vagará. El destino será uno y millones o más. En tanto seamos capaces de preguntarnos ¿porqué? Podremos seguir vagando. Y viajando en nuestro planeta alrededor del sol y nuestro sistema solar en nuestra galaxia y ésta en el espacio. Y el universo nos seguirá asombrando.

Vaguemos.


Título: Elogio de la vagancia
Autor: Guillermo Fadanelli
Editorial: Lumen
Edición: Primera, noviembre de 2008.


sábado, octubre 29, 2011

Ulises criollo

Vida del autor contada por el mismo

Estatua de José Vasconcelos
en el edificio de la Secretaría de Educación Pública

Desde que inicia la memoria, a fines del siglo XIX, hasta que es asesinado el Presidente Francisco I. Madero, al inicio de la segunda década del siglo XX, es el marco de referencia en el cual el autor nos comparte lo que vivió y vio en esos años, los primeros treinta y tres de su intensa vida. Testigo y actor de hechos trascendentes de la vida nacional. El autor agrega sus reflexiones a lo vivido y visto. Es el primer tomo de las memorias de José Vasconcelos. El creador del lema “Por mi raza hablará el espíritu”, lema de la Universidad Nacional.

Evocar el nacimiento es el principio. Ser una extensión que se desprende de la madre. Iniciar en la vida de manera independiente, anatómicamente. Sobre ello escribe el autor en las primeras líneas de su extenso tomo. La infancia sobre el lomo de un asno. La salida de su natal Oaxaca a la frontera sur y luego al otro lado del país, a la frontera norte. Del Sasabe a Piedras Negras. De la escuela inicial en Eagle Pass al Instituto toluqueño y luego al campechano. La llegada a la capital. La preparatoria en San Ildefonso y la Escuela de Jurisprudencia en el centro histórico. Leer y leer. Pensar y reflexionar. Ir creando en el pensamiento las ideas propias. Es la vida inicial de Vasconcelos.

La filosofía para el pensamiento y la acción en la política, ese fue el derrotero del joven Vasconcelos. El abogado que recorre la provincia. Durango y Zacatecas, lo mismo que el Istmo de Oaxaca van mostrando al incipiente abogado su propio país, del que conoció en la infancia sus fronteras. Está cargado de emoción el recuerdo de una caminata en su ciudad natal, además de un lenguaje especialmente rico e intenso.

Francisco I. Madero lo visita en su despacho de abogado. Inician una amistad y comparten el anhelo de dar fin a la larga dictadura de Porfirio Díaz y construir un país democrático. Vasconcelos utiliza su arma, única y favorita: la palabra. Crea un periódico. Por lo que escribe es perseguido y sale a su primer exilio. Nueva York es su refugio temporal, donde se gana la vida de traductor. Sigue leyendo, para ello cuenta con los acervos de las bibliotecas públicas. Regresa y sigue trabajando de abogado. Nuevamente al exilio. Las circunstancias lo hacen ser el representante de la Revolución Maderista en Washington. Después de los Acuerdos de Ciudad Juárez regresa, con los maderistas triunfantes. Vuelve a su despacho de abogado.

Participa activamente en la preparación de la elección de Madero. Su militancia lo lleva a la Vicepresidencia del Partido de los maderistas. Triunfan. Él sigue en su despacho de abogado. Al asumir la Presidencia Madero, él sigue trabajando de abogado. Es un ciudadano. Atendiendo asuntos de su despacho de abogado en el puerto de Tampico se entera de la sublevación de un grupo de militares en contra del gobierno electo. Regresa a la capital y acude al Palacio Nacional a conocer directamente de Madero cuál es la situación. Le advierte lo que muchos saben, que se fragua una traición y entre los protagonistas de ésta está Victoriano Huerta. En presencia del general golpista, Vasconcelos sostiene su dicho y Madero lo deja en su puesto de responsable militar de la plaza y encargado de combatir a los sublevados que se refugian en la Ciudadela. Finalmente la traición se impone y el Presidente Madero y el Vicepresidente Pino Suárez son asesinados. Y en ese sangriento capítulo de la historia de México concluye este primer tomo de memorias.

Vasconcelos fue apegado a su familia. En su casa de la capital residieron sus hermanas hasta que dos de ellas decidieron ingresar a conventos. Llora, literalmente, la prematura muerte de su hermano menor Carlos. Pocas veces se refiere a su esposa, de sus hijos se refiere con gran amor. Describe su relación extramarital refiriéndose a su pareja como Adriana –la creadora de la Cruz Blanca para atender a los heridos de la guerra, Elena Arizmendi Mejía, nieta del General liberal juarista Ignacio Mejía-, los une su origen oaxaqueño, pero sobre todo su intenso y apasionado amor. Más capítulos de su vida están en sus libros La tormenta, El desastre y El proconsulado.

José Vasconcelos cuenta su vida como en un dialogo con sus amigos. En algunas partes ese dialogo es consigo mismo. Son ejercicios de introspección. Su gran cultura la fue forjando desde la infancia y la acrecentaba cada día.

Este ejemplar es de la editorial original. Hace más de tres décadas leí José Vasconcelos y la cruzada de 1929 de John Skirius (1978) y una edición de Ulises Criollo (1979). La relectura de esta obra me ha permitido comprender de mejor forma cómo fue la vida en México en los últimos años del siglo XIX y primeros del XX, y cómo se luchó por el poder para su transformación. Y mucho queda pendiente aún.





Título: Ulises criollo
Autor: José Vasconcelos
Editorial: Botas
Edición: Octava, 1937.