sábado, febrero 08, 2014

El universo o nada

Biografía del estrellero Guillermo Haro



Vivimos iluminados la mitad de la vida por una estrella. ¿Cuántas estrellas hay en el universo? ¿Cómo se forman y extinguen las estrellas? Algo de lo que se sabe sobre las estrellas fue visto en el firmamento por Guillermo Haro en muchas noches de observación con telescopios en distintos lugares del mundo. En este libro Elena Poniatowska nos platica sobre la vida del investigador de estrellas, que también fue su esposo. En tanto, y quizá sin saberlo, vamos viajando alrededor de una estrella: El Sol.

La infancia en una casa campestre, donde había vacas que se ordeñaban para obtener la leche y nutrirse. La adolescencia huérfano de madre y mudado, junto con sus hermanos y hermanas, a la casa paterna. Las primeras amistades entre las que se distingue una que solo se extinguirá con la muerte. La juventud en rebeldía con un medio socioeconómico desigual. La incursión en la difusión de ideas de cambio entre grupos de obreros, mediante una revista hecha por sus amigos y maestros.

Una amistad nacida de la afinidad ideológica con José Revueltas –escritor y luchador social-. El aprendizaje de las charlas con el padre de su amigo Hugo Margain, el doctor Cesar Margain. La poca comunicación con su padre. Y la partida a realizar estudios de astronomía en la Universidad de Harvard.

Su trabajo en el observatorio astronómico de Tacubaya. La creación del, entonces nuevo, observatorio en Tonantzintla, Puebla. La construcción de éste y su equipamiento. Sus trabajos de observación en sucesivas noches, incluyendo las madrugadas. La búsqueda de un nuevo espacio para otro observatorio y su  localización en la sierra de San Pedro Mártir, Baja California. Los trabajos de exploración y luego el inicio de la construcción. Su separación de este proyecto. Y luego la búsqueda de otro espacio para construir otro observatorio, éste en Sonora, en las cercanías de Cananea.

La conversión del observatorio de Tonantzintla en la sede del Instituto de Astrofísica, Óptica y Electrónica –INAOE-. La creación de este instituto, separado de la estructura de la Universidad Nacional Autónoma de México –UNAM-. La promoción del desarrollo profesional de jóvenes investigadores y su especialización en universidades del EE UU y Europa. Su regreso a la UNAM.

La convivencia, los fines de semana, con sus pequeños hijos. La introducción de ellos a las ciencias exactas. Su difícil forma de convivir con su familia. Sus relaciones con sus amigos.

Guillermo Haro Barraza dejó un legado sobre el conocimiento del firmamento que nos invade y en el que viajamos en nuestra gran nave, nuestro planeta la Tierra. Vamos viajando rodeados de millones de estrellas.


Título: El universo o nada
Autora: Elena Poniatowska
Editorial: Seix Barral
Edición: Primera, octubre de 2013.



En la edición 2013 de la Feria Internacional del Palacio de Minería, en la escalinata principal del Palacio de Minería se rindió homenaje a los escritores fallecidos en el último año. Especialmente se destaca al astrónomo Guillermo Haro Barraza con un busto.

domingo, enero 19, 2014

Los elementos de la noche



Del frágil laberinto

Como la lluvia tercamente se detiene en el río
-minuciosa, veloz, hecha de mil pronombres-
los mundos atraviesan la sorpresiva fecha,
y dejan como estela, como ruinosa huella,
los instintos del polvo.

En la serena fuga de la tarde
miro alzarse las horas como llamas o mástiles,
el sol como un gran toro luminoso y desértico
al que el viento circunda,
leve materia de alas que en su vuelo se apaga.

Así, los vastos, frágiles, laberintos del aire
dulcemente se inundan del ruido y el amor,
de un eco que propaga sus cautivos silencios.
Es el cercado reino que instauro los secretos
de su nombre y su dádiva.

En la ribera de mirarla, digo:
sobre dormidas hojas y entre escollos floridos
ven a la dócil costa donde el mar va naciendo,
al cantil de la brisa, a este jardín de arena,
al desierto marino
donde la ola termina su condición de oveja
y el alba se corona
con los blandos rumores de la luz y la espuma.

Lento, el mar pastorea
el litoral, las islas.
Mientras el día se incendia
va creando su linaje -emblemas, luces, rostros-
profanación de espejos.

Su resplandor mitiga esta hora que se inmensa,
este rito de instantes que en su oquedad se pierden,
tal humo que deshace su momentánea hiedra.

Éste es uno de los poemas de José Emilio Pacheco incluido en este poemario que este mes cumple 51 años de haber sido editado por primera vez. Su lectura nos permite mirar, a más de medio siglo de distancia, la creación literaria que realizó y que continúa realizando este gran poeta


Título: Los elementos de la noche
Autor: José Emilio Pacheco
Editorial: Universidad Nacional Autónoma de México
Edición: Primera, enero de 1963.


martes, diciembre 31, 2013

Índice 2013



Las lecturas de 2013:

Narrativa


Biografía y autobiografía


Fotografía


Historia


Política



Poesía


Personajes


Bibliotecas, ferias y exposiciones


Numeralia
  • Sólo 22 libros leídos en el año


Lecturas anteriores

viernes, diciembre 27, 2013

Cantos del alma



México y Uruguay, han sido y serán la razón de mi existencia, y a ellos he dedicado y dedicaré mi vida, alternando desde hoy mí tiempo en cada país, en esta tercera y última etapa. Uruguay me vio nacer y me dio la educación. México me recibió cuando lo necesité en 1982, y me permitió desarrollar una vida profesional y empresarial en el ámbito editorial (difundí el libro por treinta años). Ésta es parte de la dedicatoria que de su libro de memorias hace Roberto Rodríguez, uruguayo -él pronuncia uruguallo- de nacimiento y mexicano por decisión. Y un gran amigo.

Cantos del alma surge de lo más profundo del ser de Roberto. Son un conjunto de poemas y relatos autobiográficos.

La breve narración de su infancia en el campo heredado de los charrúas incluye sus andanzas por los arroyos y semiselva. La caza y la pesca, como en el origen del sedentarismo de la raza humana, son actividades que el autor realiza en sus primeros años. Algunos peces y aves son sus trofeos, mismos que él lleva a casa y que “vende” a su padre. Así va aprendiendo la gestión empresarial que desarrollará a plenitud en su madurez que alcanza en el exilio mexicano. Luego sus andanzas en la urbe que es Montevideo. Su inscripción en la Universidad en condiciones precarias. Realiza múltiples trabajos para obtener dinero y pagar sus gastos de alimentación y transporte o disfrutar de una bebida en alguna cafetería estudiantil.

Su Universidad fue tomada por el ejército. Su pequeño país es sometido como lo fueron todos los países de América del Sur en la octava década del siglo XX. Decide que tiene que partir y escoge México para su exilio. Aborda un avión llevando a su esposa y a su primera hija. En su bolsillo hay algunos pocos dólares con los que sobrevivirá los primeros días en la inmensa ciudad de México, capital de la que será su nueva patria. Trabaja y trabaja y sólo obtiene recursos para su sobrevivencia junto con su familia. Decide fundar una empresa. Distribuye libros, primero solo y luego contrata a algunos vendedores, a quienes entrena bajo la sombra de un parque en la inmensa metrópoli. Renta un local y establece su oficina. Funda su editorial. Los libros serán el medio para su desarrollo empresarial en esta gran etapa de su vida.

Libros, paquetes de libros, enciclopedias, son sus productos. Edita e importa de América del Sur. Sus clientes están diseminados en oficinas de diversa índole en la inmensa capital mexicana. El negocio va decayendo con el avance de la Internet. Cierra la editorial y sigue distribuyendo libros en menor escala.

Se muda a Xalapa al inicio de esta década. Un atardecer gris nos conocemos. Él lo recuerda bien y así lo consigna en la dedicatoria de su libro. Al grupo en que estamos reunidos y al que él llega a integrarse, nos presenta una fotografía con la imagen de José Mujica –Presidente de Uruguay- y dice: es Pepe. Así de esa manera tan familiar se refiere al hombre que encabeza la actual transformación de la República Oriental del Uruguay y que ha hecho que a ese se le denomine el país del año.

Charlamos muchas veces de distintos temas. Una tarde sabatina partimos en parejas a su casa de Villa Rica. Allí seguimos la conversación. Después de contemplar el amanecer, seguimos la charla caminando por la playa. Arena, mar y charla son los ingredientes de esa larga mañana dominical. Él prepara la fogata y luego el asado. Seguimos la charla aderezada con el asado y algunas copas de vino. Y así recibimos la tarde. La charla sigue y partimos, seguimos charlando en el trayecto de regreso a casa. En cada ocasión que nos vemos charlamos. Las últimas charlas han sido muy breves y las hemos tenido por teléfono. Seguramente la próxima vez que nos veamos seguiremos es charla que no acabamos.

Agradezco a Roberto su libro y dedicatoria. Ya podremos charlar sobre lo que ahí platica y de otros temas.


Título: Cantos del alma
Autor: Roberto N. Rodríguez
Edición del autor
Edición: Primera, septiembre de 2013.




Un amanecer dominical en Villa Rica

viernes, diciembre 06, 2013

Heliodoro Rivera Santiago

Notas autobiográficas del abuelo




En ocasión de cumplir 90 años, 
mi papá compartió estas notas de su vida en el festejo en su honor el 6 de julio.
Hoy las comparto aquí en su memoria.
Falleció al anochecer del marte 3 de diciembre.
Y ayer, al ponerse el Sol,
lo acompañamos a su morada permanente,
rodeado de bosque quedó descansando.


Nací el 3 de julio del año de 1923 en el rancho  llamado Rio de Arado del barrio de La Rosa del municipio de San Jerónimo Sosola, Etla , Oax.,  mis padres fueron: Octaviano Rivera López y Laura Santiago Soriano, ambos de raza mixteca. Fui el segundo en la serie de nueve hermanos de los cuales viven cinco, porque los otros cuatro ya se fueron. La casa donde nací y crecí era de techo de palma de 4 aguas y cerco de madera parada y estaba ubicada a 40 metros de la margen del riachuelo y allí viví hasta los 18 años.

El señor Octaviano fue a trabajar de maestro de escuela al barrio de Los Troncos, Sosola. Para allá se trasladó toda la familia. Allí fui a la escuela, eso fue en el año de 1928. En el 29 se pasó a la cabecera municipal de San Jerónimo Sosola, pero como el  presidente municipal (Aristeo Gómez) no le pagó unos meses de sueldo, el Sr. Octaviano se retiró de ese trabajo y se regresó al rancho del Rio de Arado con toda la familia para seguir trabajando la tierra. Como las tierras de cultivo  ya están  empobrecidas, producen poco maíz, que solo alcanzaban para 2 o 3 meses del año. Para completar las necesidades de la familia y poder comprar el maíz que se necesitaba para el consumo durante los meses que la cosecha no alcanzaba, los hombres aprovechaban la  madera, labrando vigas y durmientes o quemaban carbón, y las mujeres tejían petates y tenates de palma. Ahora, las personas que por allá viven, tejen tenates y petates de fibra de plástico que venden en la ciudad de Oaxaca y así completan su ingreso para comprar el maíz, frijol, azúcar, sal, fruta y verduras para su alimentación.

El señor Octaviano labraba durmientes que llevaba a vender a El Parían, donde la empresa contratista, que era de los señores Muro, pagaba con 30 centavos en efectivo y otros 30 centavos en mercancía por cada pieza.

Como todos los productos y cosas tuvieron un precio ínfimo en 1931, la familia Rivera Santiago compró una partidita de chivos a 70 y 80 centavos, porque esos animalitos eran necesarios para  abonar la tierra empobrecida.

Hablando de mí, volví a la escuela de San Jerónimo Sosola en 1934 y 35 cursando el segundo grado, en el 36 no fui a la escuela, porque el Sr. Octaviano fue Presidente Municipal de San Jerónimo Sosola y yo tenía que cuidar los anímales y hacer los trabajos necesarios en el hogar.

Volví a la escuela en 1937 a repetir el 2o grado y finalizado el año escolar seguí en el rancho con los trabajos de rutina.

El tiempo siguió su marcha y en marzo de 1941 viajé para trabajar en la finca cafetalera de Flor Batavia, perteneciente al Municipio de San Andrés Teotilálpam del Distrito de Cuicatlán, y allá llegó la noticia de que había comenzado el trabajo de construcción de la carretera panamericana. En el mes de agosto del mismo año de 1941, regresé de Flor Batavia para incorporarme al trabajo en la carretera de donde me retiré en marzo de 1944. En mayo de ese mismo año me dí de alta en el Ejercito Mexicano de donde me retiré en el mes de julio de 1950.

En el mismo mes de julio me inscribí en la Escuela Presidente Alemán de la ciudad de Oaxaca para cursar el quinto grado de primaria; el sexto grado lo realicé en el Centro Escolar Morelos en 1951.

En 1952 participé en el concurso de inscripción para ingresar a la Escuela Técnica Industrial No. 14 –ahora Escuela Secundaria Técnica No- 1-. En el concurso obtuve la maravillosa calificación de 9.20; la 14 era internado, condición que me ayudó maravillosamente.

El 6 de enero de 1955 contraje matrimonio con la joven Catalina Hernández López, luego trabajé de peón de albañil de 3ª y al final del año ya era albañil de 2ª.

En  1956 estuve pendiente en la Dirección de Educación y  el 6 de marzo recibí una orden de comisión para prestar mi servicio como Maestro en la Escuela Primaria establecida en la comunidad de El Tejocote del municipio de San Juan Mixtepec, Distrito de Tlaxiaco. La escuela correspondía a un profesor titulado -artículo 123- y como yo no tenía título, en el comienzo de 1957 me pasaron a maestro federalizado y así pasé 4 años. Mientras, estudié los tres grados de la carrera magisterial en el Instituto Federal de Capacitación del Magisterio y presenté el Examen Recepcional el 31 de diciembre de 1960. En ese mismo año me transfirieron a una plaza federal y en 1974, cuando más lo necesitaba, me concedieran una doble plaza y con este ingreso fue posible que todos mis hijos estudiaran y yo también aproveche todos los cursos que vinieron: Curso de Mejoramiento, de Directores y la Licenciatura en donde me quede de pasante porque no logré elaborar la tesis que elegí.

Y el tiempo transcurrió sin tropiezos y en noviembre  de 1986 al cumplir los 30 años de servicio  solicite mi retiro del activo, lo cual fue aprobado para el 15 de enero de 1987.

Pero en mi reflexión de que todos comemos, ricos y pobres, sabios e ignorantes, bonitos y feos, chicos y grandes y de que no hay ninguno sobre la tierra que haga un grano de maíz, trigo, arroz, frijol, calabaza, etcétera, me impulsó a cultivar la tierra aprovechando los elementos: agua, aire , sol y  también las piedras.

Es todo. GRACIAS.