miércoles, junio 29, 2016

Los demonios del Edén

El poder que protege a la pornografía infantil



El título sugiere un mundo al revés, toda vez que en el Edén se sabe, por el relato bíblico, existía el paraíso. Las historias que narra en este libro la periodista Lydia Cacho sucedieron la mayor parte del tiempo en un lugar parecido al paraíso, pero para sus protagonistas infantes y adolescente fueron como asomarse al infierno.

En las últimas décadas del siglo XX el gobierno mexicano propició el desarrollo de un nuevo centro vacacional en el sureste, aprovechando las quietas aguas y de poca profundidad que dan al mar Caribe. Así fue desarrollado Cancún. Llegaron a poblarlo de varias partes del país y de otros lugares del mundo, por lo que como en el resto de las ciudades mexicanas existe la pobreza y la riqueza a corta distancia. Familias o jóvenes de ambos sexos que formaron familias llegaron para realizar los trabajos menos remunerados. También llegaron inmigrantes que ya habían vivido en otros lugares del país.

Uno de los inmigrantes que llegó a Cancún fue Succar Kuri. Originario de Líbano que ya había vivido con familiares en León, Guanajuato, que lo rechazaron por lo que se cambió a vivir a Acapulco, Guerrero y de este puerto turístico llegó al Caribe mexicano, previa detención para su deportación que fue evitada por su paisano libanés Kamel Nacif. Así Kuri se presenta como empresario e inicia pequeños negocios, luego expande su actividad al hospedaje de turistas, lo que le da cobertura para sus delitos.

De las familias pobres de Cancún Kuri va reclutando niñas que invita a su conjunto de suites, para que naden en la alberca y las agrada con pequeños obsequios, también invita a niños. Luego las aísla, solas o en parejas y las va sometiendo a sus perversiones sexuales con las que realiza un gran negocio.

El libro describe cómo es el negocio de la trata de personas, con énfasis en los casos de niñas y niños, para lo que Kuri recibía apoyo de personas encumbradas en el poder político, así como la pornografía infantil que genera grandes ganancias a sus productores y distribuidores, lo que también hacía Kuri.

Por señalar esta grave situación que vivían en el paraíso mexicano infantes y adolescentes la autora es acusada por el que protegió a Kuri de su deportación, Nacif. Éste con la ayuda del gobernador de Puebla, Mario Marín –conocido como el gober precioso-, donde ha desarrollado un emporio basado en la confección de prendas de mezclilla, logra que la periodista sea detenida en Cancún y trasladada a Puebla para su juicio por autoridades controladas por el gober precioso. Ésta situación hace que su caso sea conocido en todo el país y el mundo. Por la presión de asociaciones de periodistas y defensores de derechos humanos Lydia Cacho obtiene su libertad.

El pederasta Kuri es acusado por la procuraduría, se fuga y finalmente es detenido por la Interpol en el estado de Nuevo México en EE UU. Es extraditado y sometido a juicio en México. Se le fija una sentencia reducida que él apela. Su juicio es revisado y la pena que se le impone por la gravedad de los delitos que cometió en contra de niñas, niños y adolescentes, destruyéndoles su presente y provocándoles un futuro incierto y muy difícil es de más de ocho décadas. En las investigaciones es mencionado como muy cercano a Kuri y sus acciones de pederastia el que ha resultado electo gobernador de Veracruz, Yunes Linares -también de origen libanés-.

La primera edición de este libro fue publicada a mediados de la primera década de este siglo. En estos días difíciles de la vida de México, con este libro, en una edición revisada y aumentada, la revista Proceso y la editorial Grijalbo iniciaron la publicación de una colección denominada México roto, que aborda la historia reciente del país y sus problemas que se agravan y dificultan la vida de los mexicanos.


Título: Los demonios del Edén
Autora: Lydia Cacho
Editorial: Proceso - Grijalbo
Edición: Primera en la colección México roto.

sábado, abril 30, 2016

Mundo y vida de grandes artistas



Cómo fue la vida de Degas, Cézanne, Monet, Rodin, Renoir, Rosseau, Van Gogh y de otros artistas de todas las épocas de la historia del arte del mundo es lo que nos entrega el autor –Paul Westheim-, así como los rasgos principales de sus respectivas obras en una colección de ensayos que nos acercan a 53 artistas de todos los tiempos.

El autor, amigo de algunos de los artistas cuya vida y obra reseña, nos abre una ventana para ver de cerca las distintas épocas de la historia del arte y la vida, así como la obra, en particular de estos singulares personajes que son recordados por su legado que se conserva en museos de diversas ciudades del mundo.

Un acercamiento a épocas que marcaron hitos en la historia no solo del arte sino de la humanidad en su conjunto. Un repaso desde el siglo XIII hasta el siglo XX. Desde Giotto de Bondone (1266-1337) hasta Henry Moore (1898-1986).

La casi totalidad de los artistas abordados son europeos. De ese arte se nutrió –y se sigue nutriendo- también el arte mexicano desde los siglos XVI hasta nuestros días, aun cuando no se incluye en esta obra a ningún artista de nuestro país.

Poder acercarse a la vida y obra de artistas de otras latitudes y otras épocas nos ayuda a comprender la historia de la humanidad. Algunos de ellos de noble y rica cuna y otros de humilde y pobre origen, todos aportaron al arte del mundo. De entre ellos me impactan la vida y obra del italiano Modigliani y del holandés Van Gogh, de familia opulenta el primero y que murió en la pobreza, el segundo apoyado por su hermano también vivió y murió pobre. La grandeza de su obra los acerca y su arte es un gran legado.

Sin duda un libro ágil de leer para tener un panorama de quienes hicieron el arte en los penúltimos 8 siglos.


Título: Mundo y vida de grandes artistas
Autor: Paul Westheim
Editorial: Fondo de Cultura Económica, Biblioteca Joven
Edición: Primera, 1985. Dos tomos.

sábado, marzo 12, 2016

Se busca un alma

Retrato biográfico de Francisco Toledo



Un libro que explora la vida del artista plástico Francisco Benjamín López Toledo es lo que nos entrega Angélica Abelleyra en este conjunto de relatos que constituyen un estudio biográfico del reconocido y controvertido artista mejor conocido con Francisco Toledo.

Oriundo de la ciudad de México por circunstancias de ubicación de sus padres, originarios del istmo de Tehuantepec, luego residente en Minatitlán, al sur de Veracruz, Francisco Benjamín llegó siendo adolescente a la ciudad de Oaxaca de Juárez. Se inscribió en la única escuela de artes de aquella época –mediados del siglo XX-, la de la Universidad Benito Juárez.

El adolescente vivió con algunas tías. Gustaba del dibujo. Tenía y sigue teniendo un gran interés por los libros de arte. Gran parte de su tiempo lo pasaba en la biblioteca de la escuela. El reducido acervo que fue viendo y leyendo lo introdujo en el mundo del arte y de los artistas.

Joven partió de México con destino a París. Allí vivió en la ciudad universitaria, compartiendo la habitación con estudiantes de otros países. También allí se relacionó  con el gran pintor oaxaqueño Rufino Tamayo y el poeta -entonces funcionario diplomático- Octavio Paz. Además de Francia, estuvo en otros países de Europa por cortas temporadas.

Regresó a México ya como un artista que había definido su manera de hacer arte gráfico. Su arte tiene un dibujo muy elaborado. Reproduce con tu trazo las vivencias de su infancia, la zoología, los insectos y una carga erótica con énfasis en los falos y las vulvas.

Vivió en Juchitán, de donde él se siente originario. Participó en un incipiente movimiento por el rescate de la historia y tradiciones de esa región a través de la Casa de la Cultura de Juchitán y de la revista Guchachi Reza -Iguana partida. También apoyó la conformación de la Coalición Obrera Campesina Estudiantil del Istmo –COCEI- que combatió el cacicazgo que el Partido Revolucionario Institucional en el poder ejercía en esa región, como en todo México. Al ver amenazada su integridad partió de nuevo a Europa.

A su regreso a México se estableció en la ciudad de Oaxaca de Juárez. Participó en la creación del Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca –en una casona colonial conocida como Casa de Cortés, ésta no tiene que ver con el conquistador español-. Fundó el Centro Fotográfico Álvarez Bravo y la Biblioteca Braille Jorge Luis Borges. La institución de mayor realce que ha creado es el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca –IAGO, éste fue donado en 2015 al Consejo Nacional de Culturas y Artes, Conaculta-. El acervo de este centro, con varios miles de ejemplares, tiene la mayor biblioteca de arte de América Latina y un gran conjunto de obra gráfica de artistas de varios países, todo ello donado por el artista.

Se incluyen citas sobre la opinión de críticas de arte como Raquel Tibol y Teresa del Conde sobre el arte del maestro. También se incluyen fragmentos de lo que han escrito sobre su obra en publicaciones de Europa –Reino Unido, España y Francia- a propósito de exposiciones que se han presentado en sendos países.

Francisco Toledo, junto con otros artistas y personalidades, ya lleva varios años impulsando el rescate del patrimonio histórico, cultural y natural de Oaxaca a través de un patronato denominado Pro-Oax.

Su labor no es aceptada por toda la población. Existen personajes en la política y el poder económico que lo critican utilizando algunos medios de comunicación locales, impresos y de radio. Esta crítica permea en algunos sectores de la población. Sin embargo Toledo sigue firme en sus acciones.

Un libro para ver –incluye fotografías del artista en su niñez, juventud y madurez, así como algunas obras que ha realizado- y leer sobre la vida de un personaje icono de Oaxaca.



Título: Se busca un alma
Autora: Angélica Abelleyra
Editorial: Plaza y Janés
Edición: Primera, noviembre de 2001.




martes, marzo 08, 2016

Rodolfo Morales

El señor de los sueños



El prólogo está escrito por el periodista argentino, que publica regularmente en diarios de EE UU, Andrés Oppenheimer. Dice él en el primer párrafo: “… creo que Morales será el artista de fines de siglo XX y comienzos del siglo XXI que pasará a la historia como el pintor por excelencia del alma de México…”. Sobre la vida de este artista oaxaqueño, nacido en Ocotlán de Morelos, nos entregó este libro la crítica de arte Martha Mabey.

Rodolfo Morales nació en Ocotlán de Morelos, pueblo de los Valles Centrales de Oaxaca, en la tercera década del siglo XX. En aquellos años el medio moderno de transporte de este pueblo al resto del mundo era el ferrocarril. Ocasionalmente aterrizó un avión en las cercanías del pueblo, esta anécdota forma parte de los recuerdos de infancia que el artista platicó a la autora. Los sitios principales del pueblo eran, y lo son aún, el jardín o plaza central, la estación del ferrocarril –ya desaparecido-, la iglesia y el mercado, éste muy especialmente los días de tianguis en que de las poblaciones cercanas acudían sus pobladores –indígenas- a vender sus productos y proveerse de lo necesario para la vida diaria.

Durante su infancia Rodolfo, cuenta a la autora, que acudió a la escuela –su madre fue maestra-. De esa época de su vida recuerda con especial interés los días de mercado, por la cantidad de personas que concurrían al lugar y la variedad de productos que se expendían. Recuerda la llegada del tren y el aterrizaje súbito de un pequeño avión que ya no pudo despegar. El paisaje, llanuras extensas rodeadas de montañas son el marco del pueblo, bajo un cielo azul intenso.

Poco interés le despertó la escuela. No le atraía el trabajo de carpintería del taller de su padre. Prefería recortar figuras, dibujar y asistir a la iglesia, especialmente a las celebraciones dominicales. Su personalidad reservada y de gustos un tanto distintos de la mayoría de los niños y luego adolescentes lo llegó a señalar como “el tonto del pueblo”. Gustaba de preparar altares para las fiestas religiosas, hacer papalotes para que los niños volaran al finalizar el invierno cuando soplaban fuertes vientos. Sus preferencias eran distintas. Vivía un tanto aislado.

En su juventud partió a la ciudad de México. Con el apoyo de su hermano ingresó a la Academia de Artes de San Carlos. Su propósito fue aprender a pintar y en general aprender artes. También en esta academia fue identificado como diferente, por no sujetarse a los cánones de la enseñanza que allí se impartía. Él tenía su manera peculiar de aplicar los colores y de hacer los dibujos, tenía su propia perspectiva.

De San Carlos obtuvo las bases del arte clásico. Obtuvo una plaza de maestro de dibujo en una escuela preparatoria de la Universidad Nacional y a esta enseñanza se dedicó varías décadas. Fue allí donde conoció a su compañera de docencia y luego amiga Ángeles Cabrera. Ella lo impulsó para dar a conocer su obra pictórica al presentarlo con una galerista que le preparó su primera exposición individual en una galería de Cuernavaca, a la inauguración fue invitado Rufino Tamayo –pintor oaxaqueño también- quién otorgó entonces un reconocimiento a la obra expuesta. Éste es el punto de despegue de la carrera pictórica de Morales. Su obra fue bien recibida. Siguió otra exposición en la ciudad de México y luego otras en otras ciudades. La ciudad de México también le brindó la oportunidad de acercarse a otras manifestaciones artísticas como la música, especialmente la ópera, el teatro e incluso el cine. De allí partió a viajes a Europa y Sudamérica.

En la cuarta parte del siglo XX, jubilado de la enseñanza de dibujo, se trasladó para vivir en Oaxaca, la capital y su pueblo natal Ocotlán. Se alió con la naciente galería Arte de Oaxaca que comercializó su obra y él se dedicó a pintar. Con los recursos que iba obteniendo realizó una intensa labor altruista. Ésta la hacía mediante la restauración de conventos y templos de la época novohispana en pueblaciones del Valle de Oaxaca, iniciando por el exconvento de Santo Domingo de su propio pueblo. Restauró casas, una de ellas donde había vivido su infancia y sus padres rentaban una pequeña parte. Su casona de Ocotlán también fue habilitada para brindar servicios de cultura a los pobladores, especialmente a los niños y jóvenes. Allí también tuvo un estudio que alternaba con el que tuvo en las cercanías del exconvento de Santo Domingo de Guzmán en la capital oaxaqueña.

La autora concluye su libro a finales del siglo XX. Rodolfo Morales falleció el 30 de enero de 2001. Trascendió al siglo XXI. Su obra, como señala Oppenheimer en el prólogo, marca un hito en la historia del arte de Oaxaca y de México.

El legado de Rodolfo Morales es su obra pictórica donde retrató a su pueblo, sus mujeres y
casonas de arquitectura novohispana, sus llanos y montañas con su cielo azul, el tren que llegaba regularmente, las novias voladoras que sueñan como el soñaba su pueblo, un pueblo con sus perros de la calle como otros pueblos de Oaxaca y de México. Queda también su labor de restauración, muchos dólares que recibió por sus pinturas están invertidos en esas reconstrucciones. Es Morales un ciudadano ejemplar.

En el primer mes de este año concluí la lectura de este libro, la inicié hace quince años -2001-, lo sé por el calendario que dejé como marcador de la lectura en la página que leí hasta entonces. Después de tres mudanzas el ejemplar estaba tal como lo empecé. Tarde pero sin sueño.


Título: Rodolfo Morales, el señor de los sueños
Autora: Martha Mabey
Editorial: Raya en el Agua
Edición: Primera, 24 de noviembre de 2000.


El autógrafo de la autora:



sábado, febrero 27, 2016

La guerra no tiene rostro de mujer



Un extenso reportaje sobre la memoria que las mujeres de la que fue la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas –URSS- guardan de la llamada Segunda Guerra Mundial. La autora se dedicó durante varios años a buscar a las mujeres exsoviéticas y luego a entrevistarlas para que compartieran sus recuerdos sobre sus vivencias en la que ellas denominaron la Gran Guerra Patria. Éste es uno de los libros que le dieron los méritos a Svetlana Alexiévich para que fuera reconocida con el Premio Nobel de Literatura en 2015.

A principios de la quinta década del siglo XX Europa se vio inmersa en una guerra cuyas causas y principio se atribuyen a los nazis que gobernaron Alemania. El afán de dominio de ellos los llevo a invadir varios países del este de Europa, entre ellos la desaparecida URSS. Existen muchos libros que describen las causas, el curso y desenlace la esa guerra. No existía uno que permitiera conocer la versión de las protagonistas que estuvieron en las trincheras o detrás de ellas. Este libro recoge esa versión de las mujeres soviéticas. Sus anhelos de libertad, su entrega a la defensa de su patria. Su participación en la primera línea de fuego de esa guerra que resultó muy costosa en vidas a varios países de Europa. Su participación en los aviones que atacaban a las tropas alemanas. Las mujeres que recogían a los heridos y se hicieron cargo de atenderlos en medio de tiroteos o de bombardeos. Mujeres que dispararon metrallas, que tripularon aviones, que condujeron ambulancias, que dirigieron pelotones de soldados. Mujeres soviéticas.

Adolescentes que tenían una vida normal cambiaron súbitamente sus vidas cuando el ejército alemán avanzó hacia Moscú. Se incorporaron a tareas militares. Jovencitas soldados. Uniforme en lugar de sus vestidos normales. Cabello corto en lugar de sus largas y rubias cabelleras. Sin maquillaje. Con coraje se incorporaron a la defensa de su país invadido. Y fueron parte del ejército que venció al ejército alemán y sus aliados. Muchas, como muchos hombres, no llegaron al día de la vitoria. La mayoría si alcanzó ese día.

El libro de Alexiévich recoge también las vivencias de estas guerreras después de la vitoria. La vuelta a la vida normal fue muy difícil para ellas. Se casaron, tuvieron hijos. Vivieron mutiladas, marcadas por la guerra. A algunas ver el rojo las trastorna. Vieron mucha sangre correr, cubrir arroyos y ríos, cubrir el manto blanco de la nieve. Vivieron la guerra y ya lo han contado.


Título: La guerra no tiene rostro de mujer
Autora: Svetlana Alexiévich
Editorial: Debate –Penguin Random House-
Edición: Primera en español, noviembre de 2015.