lunes, junio 29, 2015

El águila y la serpiente



En tren, en automóvil, en barco, a caballo y caminando, van sucediendo las vivencias que el autor va registrando en su memoria. Se ha unido a la Revolución. Y lo recuerda y publica por primera vez en 1928 desde el otro lado del océano. Sin que lo sean expresamente, este conjunto de postales vividas por Martín Luis Guzmán, son sus memorias de la Revolución Mexicana. Así escribió lo que vivió o como lo recuerda.

El largo relato inicia en un tren que llega al puerto de Veracruz. Y termina en otro tren, éste partiendo de Aguascalientes y bajo la protección de Pancho Villa y su División del Norte que le permite ir a la frontera y llegar a Paso del Norte –ciudad Juárez- y salir así de un país inmerso en su Revolución, cuando las facciones que derrotaron primero al dictador Porfirio Díaz y llevaron al triunfo al presidente mártir Francisco Madero y luego derrotan al golpista usurpador Victoriano Huerta, se han separado y pelean enfrentadas. Queda el país en guerra y el autor parte.

Lo que describe en capítulos es la guerra en la que se combate al usurpador y asesino del Presidente Madero. Como se alinean en el norte del país las distintas facciones que se unen bajo la bandera del constitucionalismo con el liderazgo de Venustiano Carranza y avanzan hacia el sur, hacia la capital, hasta lograr la derrota del usurpador.

Al triunfo de los constitucionalistas, éstos se separan. Se efectúa la Convención de Aguascalientes. Ahí, en fuertes discusiones, se decide que Carranza deje de ser el que encabece la nación. Se nombra presidente provisional a Eulalio Gutiérrez. De éste efímero presidente es colaborador en su gabinete el autor, como parte de la Secretaría de Guerra a cargo del general José Isabel Robles. Desde esta privilegiada posición conoce de vista varios de los acontecimientos que marcaron la vida de México hace un siglo.

Convive con los generales revolucionarios siendo él civil. Crítica la actitud, que él denomina sanguinaria, de Pancho Villa al saber de algunas órdenes de fusilamiento que emite el líder de la División del Norte. Describe la estancia de los zapatistas del Ejercito Libertador del Sur en Palacio Nacional y hace elocuente la sobriedad y elegancia de los recintos y lo rudimentario de los soldados zapatistas, especialmente del general Eufemio Zapata, hermano de Emiliano.

EL autor es de los contados intelectuales, junto con José Vasconcelos, que participaron en la Revolución, al lado de los constitucionalistas y cuando triunfaron éstos y se escindieron, estuvieron en la Convención de Aguascalientes y formaron parte del gobierno de ahí emanado y que en un principio contó con el apoyo de la División del Norte. Luego vino la separación y la guerra continúo.

Lo acontecido hace 100 años y más en nuestro país es lo que nos narra el autor, como lo vivió él o lo recordó hace más de ocho décadas en su exilio madrileño. Es, sin duda, un libro para entender esa dramática parte de la historia de México.


Título: El águila y la serpiente
Autor: Martín Luis Guzmán
Editorial: Porrúa
Edición: Cuarta en la Colección de Escritores Mexicanos, 1995.

viernes, junio 19, 2015

Tonada de un viejo amor




Un viejo bolero y una pieza de jazz. La frontera de por medio. La misma historia de amor. La primera parte prohibida pero posible en secreto. La segunda posible y visible pero mal vista a los ojos de los demás. Mónica Lavín nos lleva a la intimidad de una pareja aparentemente imposible y luego a otra pareja súbita.

La vida cotidiana en un pueblo del norte de México. La cosecha de la uva y la fiesta que la acompaña. Es lo que se ve a los ojos de todos. Lo que no se ve es lo que ocurre con una intensidad que solo el amor de una pareja que no puede serlo a la vista de los demás vive.

Montar a caballo es la única actividad que la pareja que esconde sus amores hace a la vista de los demás. Los paseos en los corceles los acercan bajo el radiante sol y les permiten ocultarse brevemente entre las escasas arboledas en esa región semidesértica. Sus encuentros intensos suceden en la obscuridad, escondidos entre la pastura de las bestias. Viven así un amor salvaje.

Él se casa para aparentar una vida normal. Ella sufre, pero acepa que es la única manera en que puedan seguir amándose, en ese amor prohibido que los envuelve. Él muere de pronto. Todo cambia.

Del otro lado de la frontera ella se enamora de un músico de jazz. Ella ve en el músico al ser amado que perdió para siempre. Lo convence de que se marche con ella al sur de la frontera. Inician una vida en matrimonio. Los demás, su familia y amistades, no lo aceptan. Se ven aislados.

Ella vive una segunda edición de su amor prohibido. El sol sigue intenso. Los campos de vid siguen dando su fruto. Aparentemente la vida sigue igual.

La música, desde el título, acompaña esta intensa narrativa. Un viejo bolero y una pieza de jazz. El amor busca como realizarse. Y para el amor se requieren solo dos, con un bolero de fondo o una pieza de jazz.


Título: Tonada de un viejo amor
Autora: Mónica Lavín
Editorial: Planeta – Conaculta
Edición: Primera en Narrativa Actual Mexicana, marzo de 2001.


Un viejo amor de Alfonso Esparza Oteo



Ain't Misbehavin






Y el autógrafo de la autora

martes, junio 09, 2015

El furor y el delirio



Una revolución que se defiende con todo lo que tiene al alcance. Una revolución que apoya a otras revoluciones del otro lado del océano. Una revolución que apoya a grupos guerrillero en el continente. Una revolución en una isla. Un gobierno revolucionario que busca aliados que se vuelven agentes. Una revolución que fusila a algunos de los que fueron sus héroes. Una revolución que ya no es la misma al paso de cuatro décadas.

Jorge Masetti, quien resume su vida en tres pequeñas frases: Nací en Argentina. Me crié en Cuba. Hoy vivo en Francia. Nos comparte sus vivencias. Hijo del periodista Jorge Ricardo Masetti, fundador de la agencia Prensa Latina en La Habana.

El autor, estando en una misión en África, de pronto tiene que regresar a La Habana. Junto con quien, además de su jefe es padre de su tercera pareja, vuelve a la Isla. Su suegro –Tony de la Guardia- y otros generales cubanos son apresados y sometidos a un juicio rápido y difícil. Cuatro de ellos son fusilados. Uno de los fusilados es Tony de la Guardia. La vida del autor cambia súbita y radicalmente. Este hecho es el hito que marca su vida y rompe con la Revolución que lo formó de niño, en ausencia de su padre muerto en Argentina en una acción guerrillera. Rompe con la Revolución que lo hizo uno de los suyos.

En 29 capítulos intensos, el autor nos narra su infancia, su adolescencia, juventud y madurez. Su relación con el sexo opuesto. Sus parejas. Sus andanzas en La Habana, Buenos Aires y otras capitales latinoamericanas, incluida la ciudad de México. También las selvas centroamericanas fueron su habitad temporal. Participó en la guerra que derrota al dictador Anastasio Somoza en Nicaragua. Vivió un breve periodo apoyando a la triunfante Revolución Sandinista.

Agente encubierto de los servicios de inteligencia cubanos, realiza varias misiones en varios países. Forma parte de un equipo que tiene que procurar divisas para la operación del llamado Departamento de América del partido gobernante en La Habana. Dólares y marfil forman parte de su equipaje. Todo transcurría normal, en la normalidad que una vida agitada transcurre, hasta el día en que es detenido Tony de la Guardia. Luego el juicio que culmina con el fusilamiento al lado del general Arnaldo Ochoa. La vida le cambia drásticamente. Con su pareja y el apoyo de amigos y sorteando dificultades sale de La Habana y se refugia en Francia. Y desde allí escribe.

Cito algunas reflexiones del capítulo final del libro:
“… debo admitir que en mi caso la cercanía con el poder ejerció una influencia seductora. Es más seductor verse en sueños de futuro comandante, que de arquitecto, médico o padre de familia…
… La seducción por el poder, la seducción por la trascendencia, la seducción por el militarismo, nos condujo a la ceguera, y justificarse con el argumento de que nosotros lo haremos mejor…”

Sin duda la idea de la revolución armada sigue siendo un atractivo para miles. La revolución mediante la guerra tiene implícito que se impondrá el más fuerte, quizá el más sanguinario. Por ello la idea de la revolución de las conciencias está cada vez más presente entre los más ilustrados. Es mejor un cambio pacífico. La racionalidad debe ser un rasgo de la humanidad en el siglo XXI.


Título: El furor y el delirio
Autor: Jorge Masetti
Editorial: Tusquets Editores
Edición: Primera, primera reimpresión en México, mayo de 1999.


viernes, mayo 15, 2015

El taller del pintor

Roberto Domínguez en su taller


Lo conocí el mes pasado, hace semanas. Charlamos en dos ocasiones saboreando sendas tazas de café. Hablamos de arte, de su arte. Me mostró algunas piezas de su trabajo. Botellas decoradas. Las reciclo, me dijo. Algunas las encuentro en la basura. ¿Cómo las decoras? Con marmolina y pintura de óleo. Son dibujos que evocan cuentos infantiles. Líneas que unen la tierra y el cielo. El mar y la tierra. Ríos. Un torrente de colores. Leyendas que me platicó mi abuela, me dijo.

Hace menos semanas me invitó a su taller. El atelier dirían los franceses. O así citan los libros de arte para referirse al espacio de trabajo de los pintores. Especialmente los que se congregaron en París en los últimos años del siglo XIX y primeros del siglo XX. Así, hoy estuve en el atelier del pintor.

Un espacio amplio. Paredes encaladas. Piso de cemento. Buena iluminación por una puerta ventana que da a un balcón al poniente. Y una pequeña ventana al oriente. Un lugar rustico en segunda planta. Suficiente para el trabajo del pintor. Buena ventilación. Tiene un caballete de dos metros de altura. Una mesa cuadrada. Una bolsa de marmolina, como si fuera cemento o arena para una construcción. Tubos de pintura de óleo. Pinceles. Y otras herramientas. En una cubeta guarda un buen tramo de loneta. Y una de las paredes está cubierta con los marcos cuadrados que, junto con la loneta, serán los espacios para el trabajo del pintor.

Las condiciones están. La luz entra y blanquea las paredes. La superficie de la loneta en el marco y éste en el caballete. Las botellas en fila sin orden en el piso. Los tubos de pintura sobre la mesa y en el cajón del caballete. Los pinceles. Todo dispuesto para el trabajo del pintor.

Él define y hace sus trazos sobre la botella o sobre la loneta.
¿Haz utilizado paleta? No, me contesta. No utiliza paleta. Presiona ligero pero suficiente el tubo y de éste brota la pintura del color requerido en suficiente cantidad sobre el pincel. Él va corriendo el pincel sobre el objeto. La loneta en su marco sobre el caballete o la botella. Es el pintor trabajando.

El pintor detiene su trabajo. Se va a su otro trabajo, del que obtiene su ingreso para su subsistencia diaria y la de su familia. Los pinceles, los tubos de pintura, los marcos y la loneta, las botellas y la marmolina quedan en espera. La luz queda. El espacio no queda vacío. Se quedan las obras terminadas y las obras en proceso del pintor. El caballete y los pinceles esperarán.

En tanto escribo esta breve reseña, recibo llamadas de mi hijo de La Habana. Uno de sus amigos mexicanos en la Isla tiene problemas económicos. Sirvo de puente para realizar la transferencia del dinero que le envía su mamá. Ella queda agradecida. Se dificultan las conferencias telefónicas. Una isla tiene sus dificultades para mantener la comunicación con el continente. Por fin puedo concluir.

El pintor volverá a su taller/atelier. Seguirá su obra. Hoy tuve una buena charla con Roberto Domínguez en su espacio. Sus pinceles y sus colores lo esperan.

jueves, abril 30, 2015

Amarres perros

Una autobiografía



De pronto, el título de este libro sugiere el de la película Amores perros. Esto refleja la poco o excesiva búsqueda del título para hacerlo atractivo a los potenciales lectores de esta autobiografía de Jorge Castañeda Gutman. En ella nos narra sus recuerdos de infancia hasta sus años recientes, ya entrando en la senectud.

Hijo del diplomático del que es homónimo y de una inmigrante rusa judía. Es el autor un destacado miembro de la élite mexicana. Si bien su familia y él mismo no acumularon fortuna, su membresía en la élite no se duda. Niño educado en colegios privados de la ciudad de México, Nueva York y El Cairo. Lejos de la inmensa mayoría de pobres, que son la casi totalidad de los mexicanos.

Su adolescencia desenfadada de pronto se ve inmersa en las protestas estudiantiles de 1968. Su curiosidad quinceañera lo hizo intentar aproximarse a la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco –en las inmediaciones de donde trabajaba su padre-, sin lograrlo. Con su uniforme de edecán o algo similar de los Juegos Olímpicos volvió su sede y a su casa.

Joven universitario en Princeton y París. Economista. Historiador económico. Docto y polémico. Militante del Partido Comunista Francés en la época del eurocomunismo –ascenso de los partidos comunistas de Francia, Italia y España y otros países de Europa occidental-.

Joven llegado a México con su título de doctor. Militante del Partido Comunista Mexicano –PCM-. Allegado a la dirección de éste, intentó ser miembro de su Comité Central sin tener los años de militancia que los estatutos establecían. No lo logró. Participó en las discusiones y renovación de este partido al obtener su registro e iniciar su participación electoral. Escribo esta reseña y busco en mi pequeña hemeroteca y encuentro el ejemplar número 3 de la revista El Machete que editó el PCM –julio de 1980- que publicó un artículo del mismo autor con el título de La banda de los cuatro, refiriéndose a los bancos predominantes en el año 1980, Banamex, Bancomer, Serfín y Comermex -que fueron nacionalizados el 1 de septiembre de 1982 y luego privatizados-, destacando la posesión o participación de éstos en el capital de las grandes empresas mexicanas. Fue breve su paso por la izquierda partidaria. Él quería estar muy cerca del poder. Y lo logró.

Dice el autor que se dedicó a ayudar a su padre, entonces Secretario de Relaciones Exteriores del gobierno de José López Portillo. Describe sus andanzas y cercanía con los grupos guerrilleros de Centroamérica. Se atribuye una participación en apoyo a los sandinistas cuando derrotaron al dictador Anastacio Somoza Debayle y se hicieron del poder. Se refiere despectivamente a Managua, capital de Nicaragua donde pasó algunas semanas. Se atribuye una destacada participación en los diálogos de paz de El Salvador. Expone su acercamiento y distanciamiento con líderes cubanos. Es de su autoría una biografía de Ernesto Guevara de la Serna –El Ché- titulada La vida en rojo.

Maestro universitario en la UNAM y Nueva York. Prefiere la vida a lo gringo. Retirado ya de la Universidad Nacional por jubilación con una pensión que afirma es de 17 mil pesos. Sus mayores ingresos son por su catedra en EE UU. Escribe en los diarios El País de Madrid, La Opinión de Los Angeles, The New York Times y Reforma de la ciudad de México. A finales de la década de los 70s y principios de los 80s del sigo XX escribió en el semanario Proceso. Era yo uno de sus lectores asiduos.

Le gusta estar cerca de los poderosos y del poder mismo. En 1988 acudió a eventos de campaña de Carlos Salinas y de Cuauhtémoc Cárdenas. De esa elección dice haber preguntado a Cárdenas porque no buscar las copias de las actas de la elección presidencial, que según él se conservan en el Archivo General de la Nación, para saber el resultado real. Refiere que el ingeniero le contestó que ya no tendría sentido, que no hay recursos para ello. Establece una hipótesis sobre esa elección: Salinas ganó con un escaso margen, que los resultados fueron alterados para convertir la pequeña diferencia en los votos en una gran diferencia. Eso dice.

Para la elección presidencial de 1994 formó parte del llamado grupo San Ángel. De allí su amistad con Elba Ester Gordillo Morales –la encarcelada expresidente del sindicato magisterial-. No ocurrió el “choque de trenes” que él y otros integrantes de ese grupo supusieron.

En la elección del 2000 se convirtió en uno de los hombres de Vicente Fox. Lo apoyó como candidato en las relaciones con el exterior. Éste le correspondió nombrándolo Secretario de Relaciones Exteriores. Renunció al gobierno de Fox en enero de 2003.

En su búsqueda del poder quiso ser presidente. Por ello renunció al inicio de 2003 a la Cancillería. Entonces recorrió gran parte del territorio de su país, que ya conocía en estadísticas y mapas. Visitó gran parte dando conferencias y presentándose como potencial candidato a la presidencia. Para acompañar su precampaña, publicó su libro Somos muchos, exponiendo en éste notas autobiográficas y sus cuatro propuestas de gobierno, destacando la seguridad jurídica en las transacciones y la prioridad de la educación. A mediados de 2004 leí con mucho interés su libro recién publicado. Entonces estaba convencido que votaría por él para presidente de la República. Buscó ser candidato sin partido y le fue negado el registro. Ninguno de los partidos que fueron sus opciones –Nueva Alianza de Elba Ester Gordillo, Convergencia/Movimiento Ciudadano de Dante Delgado y el PAN de Fox que se inclinaba por Santiago Creel- lo hizo su candidato. No estuvo en la boleta electoral de 2006. No voté por él. Voté por Andrés Manuel López Obrador al convencerme de su intensa actividad como Jefe de Gobierno de la ciudad de México, ya que las circunstancias laborales me llevaron a trabajar y residir en esa ciudad la segunda mitad de 2004, 2005 y principios de 2006.

El autor se dedicó a la academia en la UNAM y Nueva York. Dice que Felipe Calderón Hinojosa le pidió apoyo para limpiar su pésima imagen en el exterior y él le ayudó. Y supuso que lo designaría para algún puesto en su gabinete, lo que no ocurrió.

Siguió en la academia. Elaboró junto con otros, especialmente Héctor Aguilar Camín, propuestas para mejorar el futuro de México. Se atribuye la coautoría de la reforma educativa que impulsó Enrique Peña Nieto y que no pueden implantar más allá de las reformas legales. La ley no hace la realidad. También supuso que sería nombrado parte del gabinete presidencial actual. No recibió nombramiento alguno.

Sigue en la academia. A fines del siglo XX publicó su libro La herencia, que no leí. No dice nada que no se supiera. Que el presidente en ejercicio designaba a su sucesor cubriendo el requisito de hacerlo candidato del Partido Revolucionario Institucional, lo que agrega son los detalles de tal sucesión.

Del anecdotario personal:
En algún día de la segunda mitad de 1999 fue Castañeda a presentar su libro a Xalapa. Acudí a la presentación. Uno de los asistentes lo criticó por tener apellido extranjero y él lo deletreó G U T M A N, no hubo más rispidez. Le pregunté, en el tenor de las designaciones de los candidatos a la presidencia, por los partidos, para el año 2000, sí cabría una cuarta candidatura. Dijo rápidamente que era la pregunta de los 64 mil votos, mientras pensaba su respuesta. Ésta fue refiriendo que era posible y que el cuarto candidato podría ser Jesús Silva Hersog, ya mencionado como tal por Carlos Fuentes en una conferencia en el Tecnológico de Monterrey pocas semanas antes. A la firma de los libros, no pasé con La herencia, le pedí que me firmara La vida en rojo, me dijo: tú eres del de la pregunta de los 64 mil votos. Mi voto es solo uno.

El primer día de este mes me encontré en la librería este texto. Volví a leer a este autor. Algo se aprende de la autobiografía de un niño bien que quiso ser presidente de México.


Título: Amarres perros
Autor: Jorge G. Castañeda
Editorial: Alfaguara
Edición: Primera, noviembre de 2014.