lunes, diciembre 08, 2014

Antonio del Conde en Oaxaca

Memorias del dueño del yate Granma



Palabras en la presentación del libro de Antonio del Conde,
Paraninfo de la Universidad.


Antonio del Conde y Margarita Dalton
La doctora Margarita Dalton nos ha compartido algunas de sus vivencias en la gesta alfabetizadora que permitió que todos los cubanos pudieran leer y escribir a sólo tres años del triunfo de la Revolución.

Antonio del Conde –El Cuate- nos comparte en su libro de Memorias la parte de su existencia que vivió al lado o colaborando con Alejandro –Fidel- en México.

Un “niño bien” neoyorkino se reconoce Antonio. Llegado a la ciudad de México a los siete años. Desde pequeño fue aprendiendo a manejar y reparar armas. Las enseñanzas fueron de su padre. Heredó de él la armería, con su apellido Del Conde, en la calle Revillagigedo del centro de la ciudad de México. En esa armería, un día de julio de 1955 atendió a un potencial cliente que le preguntó por piezas para fusiles. De ahí surgió la relación que se tornó en colaboración con el líder de la Revolución que se estaba gestando en nuestro país.

Traslado de armas. Pruebas de éstas. Fabricación de algunos fusiles. Enseñar a tirar. Salidas a otras pruebas en campos. Los lugares: ranchos cercanos a la ciudad de México y la huasteca veracruzana en las cercanías de Tuxpan. Allí, en el puerto, Del Conde había comprado un barco de recreo. Él lo estaba reparando para su uso. Gustaba de la pesca. Gusta de comer pescado. Fidel vio el barco y Del Conde tuvo que apresurar la reparación. El yate Granma quedó listo y se preparó la partida. Para organizarla también se compró una casa. Esa casa ahora alberga el Museo Casa de la Amistad México – Cuba, en Santiago de la Peña. A esa casa fueron concurriendo los expedicionarios. Abordaron el yate la noche del 25 de noviembre de 1956. En la obscuridad partió la nave. Del Conde la siguió por tierra. Manejó por la costa del Golfo de México hasta Progreso, Yucatán. El yate con los expedicionarios abordo surcó el Caribe y llegó a Las Coloradas. Tuvo un desembarcó fallido. Los pocos sobrevivientes pudieron incursionar en la Sierra Maestra. Él volvió a la ciudad de México a atender su negocio y las encomiendas de Alejandro.

Tuvo otras misiones y las cumplió a cabalidad. Intentó junto con un ex ministro cubano y un grupo de revolucionarios llegar a la isla. Iniciaron el viaje en un hidro-avión –Catalina- y tuvieron que acuatizar frente a la península de Yucatán. Estando náufragos fueron rescatados por un pesquero cubano y traídos a la costa mexicana.

Cuando ocurrió el triunfo de la Revolución Cubana, el 1º de enero de 1959, El Cuate purgaba una condena en una cárcel texana por haber sido descubierto trasladando armas, acusado de no haber pagado el impuesto interestatal. Por gestiones de los líderes revolucionarios recién victoriosos salió de prisión.

Conocí al autor, algún tiempo propietario del Granma, en 2008. He podido conversar con él. No es precisamente comunista, es católico. Fue excomulgado en 1956 por apoyar a los revolucionarios cubanos. Es abstemio. A los años que tiene ahora, tantos como Fidel Castro, sigue muy activo. Viaja en un vocho –automóvil Volkswagen- desde la ciudad de México a Tuxpan, él al volante. En la ciudad de México se desplaza en motocicleta. Su vida da para una gran película. Para mí ha sido un honor escuchar sus relatos de parte de la historia de una de las revoluciones que marcaron un hito en el devenir de la humanidad.

¿Cómo entró el Granma a la historia?
Habíamos comido en una palapa grande que estaba en la esquina, enfrente de la presidencia. Yo me retiré para pagar al trabajador que estaba reparando el barco. Me siguió. Vio el barco.
- Sí usted me arregla ese barco, en ese barco me voy a Cuba.
- Está muy dañado.
- Si usted me arregla ese barco, en ese barco me voy a Cuba.
Se jodió mi barco. Se fue a la Revolución.
Así narró la noche de 25 de noviembre de 2009, Antonio del Conde la decisión de Fidel Castro de utilizar el Granma para su expedición a Cuba, en ocasión del 53avo aniversario de la partida del Granma de Santiago de la Peña, frente a Tuxpan, Veracruz.

El Granma sigue navegando es el lema de la conmemoración que cada año se hace en Santiago de la Peña, en Tuxpan, el 25 de noviembre. Y es el nombre del periódico del Partido Comunista de Cuba, así como de una de las provincias del oriente de la Isla.

El yate Granma ahora es resguardado de manera permanente en el Museo de la Revolución, en el jardín posterior de lo que fue el palacio presidencial en La Habana Vieja.

Este libro es parte de la intensa vida de Antonio del Conde. Que, en palabras del gran Gabriel García Márquez, vive para contarla.


Título: Memorias del dueño del yate Granma
Autor: Antonio del Conde -El Cuate_
Editorial: Grupo de Amistad México-Cuba de la Cámara de Diputados.
Edición: Tercera, noviembre de 2013.

sábado, diciembre 06, 2014

Oaxaca de Rius




Un libro que reúne en dibujos a su estilo peculiar la visión que el monero Rius tiene de Oaxaca y de los oaxaqueños. Las ideas se le fueron forjando estos últimos meses que ha vivido entre los oaxaqueños. Y las plasmo en monos.

En una página explica el origen del nombre de la ciudad, del Valle y del estado: Huaxayacac, Guajaca, Oaxaca. También hace referencia al nombre que le fue puesto por los españoles: Antequera. ¿Y ante qué era? Y se alegra que no le hayan puesto Santa María Oaxaca u otro similar. Lo que tal vez no sabe es que la jerarquía católica se refiere a la ciudad no por su nombre Oaxaca de Juárez, sino San Marcial Oaxaca, que afortunadamente no tiene eco entre los residentes de la ciudad.

Para Rius el cerebro de los oaxaqueños está conformado por hebras tejidas, a semejanza del quesillo -queso Oaxaca-.

El día que presentó su libro en la Feria Internacional del Libro, se refirió a una debilidad o defecto acentuado de los oaxaqueños: su impuntualidad. Refirió que, cuando mejor le va, tiene que esperar media hora para que se cumpla una cita pactada a determinada hora. Por lo que he vivido estos penúltimos meses que he retornado al Valle de Oaxaca puedo asegurar, sin albur, que le cabe toda la razón.

En las primeras páginas también se refiere a la proliferación de santos y santas en los nombres de los pueblos, antepuestos a su nombre en zapoteco, mixteco o náhuatl. Y de plano propone eliminar tales, quedando los nombre originales en la lengua original: Atzompa, Coyotepec, Chapultepec, El Tule, Guichicovi, Mexicapan y así todos los pueblos, villas y supuestas ciudades –los casos quizá más criticables sean los de San Juan Bautista Tuxtepec y San Pedro y San Pablo Teposcolula, dos santos a la vez-. En algunas tertulias he externado la misma propuesta, previamente con una frase de sensibilización, diciendo que el laicismo juarista que muchos oaxaqueños pregonan es mero discurso y nada de práctica, sí fueran verdaderamente laicos ya hubiesen quitado de los nombres de los pueblos los de los santos y santas. Queda aquí la propuesta.

Y así va retratando Rius la vida en Oaxaca. Sus templos católicos fastuosos que datan de la época novohispana. Las edificaciones prehispánicas de Mitla y otras ciudades zapotecas. Las edificaciones civiles, de gobierno y las grandes casonas que han ido transformando en grotescos adefesios con anuncios de marcas de otras latitudes.

No podía faltar su dibujo del mezcal con gusano y sus efectos. Y una parte de la rica, por variada y exquisita, gastronomía.

Y la duda que externa en alusión al nombre de un danzón: ¿Y sí Juárez no hubiera muerto, sería del PRI?

Quedan incluidos los monos de calenda –que en otras latitudes de México llaman mojigangas- y mucho más. Un libro para ver y leer. Y verse retratado por la pluma del monero más destacado de México.


Título: Oaxaca de Rius
Autor: Eduardo del Río –Rius-
Editorial: Almadía
Edición: Primera, octubre de 2014.




Y el autógrafo.



viernes, diciembre 05, 2014

Las tres primeras personas



El puerto de Veracruz fue puerta de ingreso a México, desde los colonizadores españoles hasta que inició la aviación comercial con transporte de pasajeros. Así como otros puertos del Golfo de México y del océano Pacífico. En algunos de esos barcos que arribaron al fin del siglo XIX y principios del siglo XX llegaron familias o grupos de éstas de inmigrantes libaneses -que para la cotidianidad de entonces lo mismo era si procedían de Líbano, Siria o Turquía, todos eran hárbanos-. Este libro de Héctor Azar narra la inmigración de tres personas libanesas, el padre y dos de sus hijas. E inicia recordando su traslado del pueblo de partida al puerto libanés, el viaje en barco y luego su llegada a Veracruz.

De las familias libanesas que inmigraron por el Golfo de México algunas se quedaron en Veracruz, otras se fueron hacia el sur, otras a la capital del estado –Xalapa-, las más a la ciudad de México y su área de influencia en la mesa central. Así se fueron constituyendo comunidades libanesas en varias entidades de México.

La familia incompleta que protagoniza el relato del autor, después de una estancia en el puerto viaja a la ciudad de México y de ahí al estado de Hidalgo, donde se unen a otros inmigrantes de décadas anteriores. La fortuna ya acompañaba a los inmigrantes previos. Y los nuevos inmigrantes tienen que iniciar la formación de su propia fortuna. La fórmula es similar: la venta de telas y artículo de mercería de puerta en puerta, recorriendo pueblos y rancherías. Fue una formula eficaz, que luego les permitió el comercio sedentario. Un ejemplo exitoso es Chedraui, que se ha expandido en el oriente, sureste y occidente de México.

Las familias libanesas se han insertado en varias sociedades provincianas. Tengo amigos de ese origen.

En la economía mexicana y en la política han tenido éxito los descendientes de esas familias inmigrantes. Entre los apellidos destacados están: Slim, Helu, Harp –que el más destacado de ellos dice que era Harb-, Elías, Ayub y otros más. Varios de esos descendientes se acomodaron al estilo del partido gobernante en el siglo XX, el Pe erre i, entre ellos están el actual secretario de educación Chuayfet Chemor, el exdirector de la Comisión Federal de Electricidad, Elías Ayub. La mayoría de los incorporados a la política han resultado nefastos y varios dedicados al comercio también. De los que han sido exitosos en finanzas y economía, solo uno dedica parte de su gran fortuna al altruismo y la cultura, este es Alfredo Harp Helu en Oaxaca.

Muchos viven en medianía económica y siguen conservando las habilidades heredadas de sus ancestros para los negocios. Cultivo amistad con uno de esos descendientes de libaneses, buen amigo, buen chef y excelente anfitrión.

Libaneses como los personajes de esta obra de Azar se asimilaron a la cultura mexicana, la enriquecieron con sus aportaciones a la gastronomía, el arte y mucho más. En un balance a primera vista ellos ganaron más que el país que los acogió y los hizo mexicanos. En la cinematografía nacional son celebres los personajes de hárbanos que representó Joaquín Pardavé, por ejemplo.



Título: Las tres primeras personas.
Autor: Héctor Azar
Editorial: Grijalbo
Edición: Primera, 1976.

jueves, diciembre 04, 2014

Mar de mañana



Emigración italiana a Libia. Y después de varias décadas y cambios geopolíticos, el regreso. La emigración de Libia a Italia. El país de origen de los ancestros ya no es el mismo. Margaret Mazzantini nos lleva en un barco con una familia italiana a Libia. Son los tiempos de Mussolini. Al paso de las décadas la nave es más pequeña y flota en un mar inclemente de Libia a Italia. Son los tiempos Gadafi.

Un niño viaja en el regazo de su madre. Son italianos pobres que se van como a un exilio. El fascista Mussolini ha llegado al poder en la península. El mar se surcado por embarcaciones con los italianos orillados a la emigración al Libia. Llegan, se asientan en un semidesierto. Inician los cultivos. Surgen vergeles. La vida la van acomodando.

Después del paso del tiempo y de al menos una generación intermedia, vienen los cambios. Los nacionalistas libios toman el poder con el coronel Gadafi al frente. Los descendientes de los italianos tienen que salir de Libia. Todo es apresurado. Todo se queda, excepto la ropa que llevan encima y algunos, pocos, muy pocos, objetos. El mar es un vaivén inclemente. El sol es más intenso en el mar que en el semidesierto. La vida flota en una aventura. Llegan a un puerto italiano. Los italianos que han permanecido por generaciones en la península nos los ven como parte de los suyos. Son árabes. Son italianos.

Las decisiones de la geopolítica son mostradas en esta novela en su cruda realidad. Las migraciones no son simplemente movimiento de personas de un país a otro y su posterior regreso. Las migraciones son cambios en los conceptos de cultura. La cultura se va condicionando por la tierra misma. El viento, el sol, la arena forman un tipo de cultura. El mar que une a través de navíos también separa por sus inmensas aguas.

Migrar no siempre es agradable, es doloroso en muchas veces. El hombre, la humanidad se ha desarrollado con migraciones. Hay migraciones de vuelta. El regreso, a veces es más doloroso que la partida original.

En tanto nuestro planeta gira alrededor del Sol, millones de seres humanos migran de un lado a otro del planeta. La vida es un andar, es un navegar. Es vivir aquí o allá.

Título original: Mare al mattino
Título: Mar de mañana
Autora: Margaret Mazzantini
Traductor: Carlos Gumpert
Editorial: Alfaguara
Edición: Primera, abril de 2013.

miércoles, diciembre 03, 2014

Pasiones




El amor sublime, el más intenso, el que se desborda, el que hace perder la razón. Es una forma de locura, escuché decir en una ocasión a un maestro de arte. Amores desbordados en varios siglos son los que nos presenta en este libro, a manera de postales en secuencia, Rosa Montero.

Hay amores de parejas heterosexuales. Las hay de homosexuales. Y las hay de lesbianas. Aquí, de paso, me atrevo a hacer estos cuestionamientos: Sí un homosexual se siente mujer en cuerpo de hombre, ¿por qué se busca a otro homosexual –que siente lo mismo- para hacer una pareja?; sí una lesbiana se siente hombre en cuerpo de mujer, ¿por qué se busca a otra lesbiana para formar pareja? La lógica dice que una lesbiana podría formar pareja con un homosexual, ella en el rol de macho y él en el rol de hembra. La vida no es siempre con lógica, por ello es fascinante.

La autora nos describe la pasión de varias parejas: Heterosexuales, homosexuales y lesbianas. De edades similares y de edades con distancias enormes. La relación entre dos individuos empieza por una mirada, una sonrisa, un saludo y llega hasta donde sus propios límites les permiten.

Parejas de la antigüedad, como León y Sonia Tolstoi en la Rusia zarista y Juana la loca y Felipe el hermoso. Parejas de dos continentes, como Malintzin –mexica- y Hernán Cortés –español conquistador-. Parejas de homosexuales, como Oscar Wilde y Alfred Douglas. Parejas en donde sólo uno asume el amor idílico, como Lewis Carroll y Alice Liddell. Parejas en “la onda”, como John Lennon y Yoko Ono.

En las parejas que va presentando la autora hay una intensidad súbita en la forma de vivir. En algunos casos hasta la muerte. En otros casos se da la separación trágica. Y en otros el abandono.

Cada pareja es un universo o crea su universo o es el centro de un universo o vive aislada del resto del universo. Cada pareja es única en el universo.

Interesante es este libro, resultado de varios artículos de prensa. En algunas páginas es como asomarse a la alcoba de dos desconocidos que se vuelven uno, por un instante o por siempre.





Título: Pasiones
Autora: Rosa Montero
Editorial: Alfaguara
Edición: Primera, noviembre de 2012.