sábado, diciembre 31, 2011

Índice 2011


Lecturas de 2011


Narrativa

Historia

Ensayo

Geología

Poesía

Fotografía

Política

Novela histórica

Biografía y autobiografía

Personajes

Bibliotecas, ferias y exposiciones

Numeralia: 25 libros leídos.

Lecturas de:



viernes, diciembre 09, 2011

Ser médico



Para Willly y Eli, hijos de un excelente médico
Para David, prospecto de excelente médico

La valoración de lo que representa y es un médico es muy tangible cuando el enfermo es algún familiar o uno mismo. Hace varias semanas, junto con otros familiares, viajamos detrás de una ambulancia. En la ambulancia uno de nuestros familiares acompañado de una doctora y de otra persona de la familia. Y así llegamos en la madrugada a la ciudad de México. Nuestro familiar fue internado enseguida en uno de los Centros Médicos Nacionales. Otros médicos lo examinaron, a él y a su expediente. Le hicieron otros exámenes y programaron la intervención. Ingresó al quirófano y salió de allí a las tres horas. Tuve la oportunidad de dialogar con él enseguida. Me dijo: me siento fuerte, estaba demasiado débil, sentí el bombazo de la sangre en todo mi cuerpo. La salud estaba recobrándose. Uno de esos días, en una de las aceras de las inmediaciones del Centro Médico, me encontré el libro del doctor Eduardo Césarman. Lo leí aquella ocasión de un solo tiro.

Este breve libro reproduce las palabras del eminente médico cuando ingresó a la Academia Mexicana de Medicina. Hace un recuento de su formación como médico en la antigua Facultad universitaria del centro histórico de la ciudad de México, en el edificio que fue de la santa inquisición –donde por cierto estudió Manuel Acuña en el siglo XIX-. Comparte el doctor Césarman sus vivencias en el desarrollo de la medicina en México. Como se ha ido transformando la atención médica. La cercanía que inicialmente había entre el médico y el enfermo. Paciente, porque hay que tener paciencia para aliviarse.

Identifica algunas deformaciones en el servicio médico. Se tienen influencias de los laboratorios que producen los medicamentos y de las empresas que venden seguros de gastos médicos. Subraya el médico la relevancia de que los servicios de salud estén a cargo de instituciones del Estado, para que éstos no sigan siendo una mercancía más del entorno capitalista y que solo están al alcance de quienes tienen recursos para pagarlos, privando de ellos a muchos mexicanos sin recursos suficientes.

Tuve la oportunidad de conocer de cerca la formación de un médico. Mi hermano mayor –Eliab, hoy hubiese cumplido 56 años- fue un excelente médico. De él solo conservamos sus tres títulos, el de médico general y los de sus dos especialidades, éstos últimos de la Universidad Nacional Autónoma de México. Y la memoria de su dedicación al estudio y a la atención de la salud de otros. Recuerdo una media plana en uno de los diarios de una ciudad del norte del país con el agradecimiento de uno de sus pacientes y su familia por lo que hizo por él, por la recuperación de su salud.

Y tenemos otra oportunidad de la vida. Otro médico en la familia, mi hijo mayor –David-. Habiendo ejercido su profesión en su consultorio, en pocas semanas iniciará su especialización. Llegará a ser un excelente médico. Así lo pienso, para la atención de algunos infantes, muchos. Ya será.

Cuánto les debemos como sociedad a los médicos. Algunos la salud, otros piensan que la misma vida.


Título: Ser médico
Autor: Eduardo Césarman
Editorial: Miguel Ángel Porrúa
Edición: Primera, mayo de 1992.


jueves, diciembre 08, 2011

Fragmentos de identidad

Listo para nacer


Texto leído en la apertura de la
exposición de Daniel Cruz

La obra expuesta

El trazo es preciso. La paleta de colores va de la luminosidad a los grises obscuros. En algunos de ellos, como Picucho y Dentro de mi se advierte la influencia de Tamayo, tanto en la figura como en el color. Y en otros como Toche hay la percepción de la influencia de Toledo. Y no podría ser de otra manera. Los dos grandes artistas del México moderno influyen en los pintores de la llamada Escuela Oaxaqueña.

Picucho


En Enlace, Trilogía, Nueva Familia y El cambio los trazos son muy geométricos. El primero de este cuarteto quizá evoca la otra vocación del artista, o mejor dicho las otras vocaciones del artista. Un enlace mantiene unida una red eléctrica, también un enlace inicia una red de amigos. La construcción de ambos tipos de enlace son algunas de las vocaciones del pintor.

Enlace


Apocalipsis está pintada mostrando una pareja de esqueletos. La pareja que da origen a la procreación y preservación de la raza humana muere y se acaba el mundo. Y quizá algo de ello hay en la anual festividad de los muertos, que se ilustra con esqueletos y destacadamente con calaveras. De las figuras que se vuelven cotidianas ya no se advierte que son una visión del fin del mundo. La visión jocosa de la muerte se confirma con Jamilet, la calaca con sandalias de tacones y plataforma, a amanera de una catrina moderna.

Jamilet

Y en el origen, el génesis, todo está en calma. Tal calma se aprecia en Listo para nacer. Las líneas curvas dan resultado a la figura principal, lo que permite asegurar una buen trabajo de composición. Trazo, línea, forma, figura. Y listo.


El artista

¿Cuándo nace un artista? Probablemente cuando se decide a hacer lo que quiere para manifestar su sentir. En este caso a través del trazo y la paleta.

Daniel Cruz volaba. Literalmente lo hacía en parapente. Ello le dio la oportunidad de ver el mundo –la Tierra- desde un punto distinto del que la inmensa mayoría lo vemos y vivimos. Es ingeniero. Es electricista. Y ahora, y quizá desde hace mucho, es un artista plástico. Acompañémoslo a disfrutar de su obra.


Daniel Cruz y Salvador López



miércoles, diciembre 07, 2011

Pro lectura



En este blog se han reseñado libros. También otros eventos: arte, historia, visitas a bibliotecas, personajes. Ahora publica una serie de carteles recibidos en mi buzón de correo-e. Por su vigencia y trascendencia aquí se comparten. Reconozco que soy prole. Pro lectura.












Además del resbalón de Enrique Peña Nieto, aspirante a la presidencia de la República por el PRI, en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, al confundir al autor de La Silla del águila, Carlos Fuentes con Enrique Krause. Esta semana también resbaló Ernesto Cordero, aspirante al mismo puesto por el PAN, al confundir a Isabel con Laura Restrepo, autora de La isla de la pasión, y Mario Delgado, aspirante a Jefe de Gobierno del Distrito Federal por el PRD, al confundir a Mario Vargas Llosa como autor del libro de Gabriel García Márquez, Cien años de soledad.

Están invitados a leer.

Adendum sabatino:
Y otro que resbaló fue el exsecretario de Salud y aspirante a la gubernatura de Guanajuato, del PAN, Jesús Córdova, dijo haber leído El principito de Maquiavelo.  Grave confusión, el autor es Antoine de Saint- Exupèry. Maquiavelo escribió El principe, obra primordial para entender la política.


Ademas otra serie de carteles.







martes, diciembre 06, 2011

Historia de un billete



Una lluvia de billetes de denominaciones altas y bajas cayeron sobre la montaña en las cercanías del poblado de Chinconquiaco, en la Sierra Madre Oriental. La insólita lluvia sorprendió a los habitantes de los poblados cercanos. No se sabe cuántos de ellos alcanzaron a recoger parte de lo llovido en el amanecer de un día de otoño. La historia, parte inventada, es contada por Magno Garcimarrero. Partió para ello del relato que años antes escribió Alberto Flores en su columna habitual del semanario xalapeño Punto y Aparte.

Aunque el propósito de la obra no es la numismática, inicia con una descripción del papel moneda que circulaba en México a mediados del siglo XX. Algunos de esos billetes no los conocía, por la cantidad de ceros y la época. La descripción se acompaña de imágenes de esos billetes que tenían a La Tehuana el de diez, la Columna de la Independencia con su Victoria Alada el de un peso, la Gitana el de cinco, el retrato de perfil de Doña Josefa Ortíz estampado en los de veinte, los ojos de gringa –por azules- con la efigie de Ignacio Allende los de cincuenta, Miguel Hidalgo en sepia en los de a cien, el indomable Morelos con su paliacate en la cabeza en los de quinientos, en los de a diez mil el rostro de Matías Romero. La historia de este libro es la de uno de mil pesos con Cuauhtémoc.

Al amanecer del 16 de diciembre de 1949, un avión DC3 de Mexicana de Aviación que partió de la ciudad de México y con una primera escala en el puerto de Veracruz, no llegó a su primer punto de aterrizaje. La niebla del amanecer provocó una desviación del curso y la montaña detuvo súbitamente al aparato. Hubo un incendio parcial y roturas del fuselaje, por lo que algunas maletas se desprendieron y rompieron dejando su contenido al viento. Una o varias de esas maletas contenían un tesoro en billetes del Banco de México, 5 u 8 millones de pesos, no se supo con certeza cuánto. Los billetes, de los cuales algunos se quemaron total o parcialmente y otros se fueron a merced del viento intactos, fueron recogidos por los lugareños hasta que llegó la tropa que buscaba el avión, asegurando los que quedaban. Murieron todos los pasajeros y tripulantes.

Garcimarrero hace el ejercicio de seguir uno de esos billetes, de a mil. Ubica la moneda de papel en manos, bolsillos y carteras de varios personajes de la capital e istmo veracruzanos, hasta llegar a un singular personaje xalapeño, el licenciado Zayden. Y él decide montar una exposición numismática a la que concurren los descendientes de algunos de los poseedores temporales de los billetes que un amanecer cayeron del cielo, en medio de la niebla.

Hace varios meses leí el libro. Tuve la oportunidad de conversar del tema con Alberto Flores, quien lo refirió en Punto y Aparte. Me queda el pendiente conversar con el licenciado Zayden. La historia es singular. Hizo felices, por una riqueza momentánea e inesperada, a varios. Y a decir del autor, con algunos de esos billetes se compró la primera televisión que hubo en Xalapa. ¿Qué habría pasado sí los billetes caídos del cielo se hubiesen utilizado en la educación, construyendo alguna escuela, por ejemplo? Tal vez la televisión se vería de otra manera y no sería tan influyente en la conducta diaria.

La lectura se hace ágil por el lenguaje que utiliza el autor. Abogado, escritor, ex senador, bohemio y a veces comediante.


Título: Historia de un billete
Autor: Magno Garcimarrero
Editorial: Punto y Aparte
Edición: Primera, junio de 2011.

domingo, noviembre 27, 2011

El país de uno

Reflexiones para entender y cambiar a México



Oligopolios que dominan las telecomunicaciones. Corrupción que está presente a lo largo y ancho de los gobiernos, desde los municipios, pasando por los estatales hasta el federal. Impunidad que incentiva la falta de cumplimiento de la ley. Y un aspirante a llegar a ocupar el cargo de mayor relevancia nacional apoyado y promovido por la televisión. Por otro lado una mayoría ciudadana indiferente, que en algunos sectores participa de la corrupción o la ve como cualquier otro rasgo de de la identidad nacional. Todo ello constituye un largo alegato de lo que sucede en este país, el país de uno, el país que retrata Denise Dresser en este ensayo que concluye con un decálogo de lo que propone para cambiar a México.

Pederastas protegidos desde el poder por un gobernador estatal, monopolistas beneficiados desde la presidencia, concesionarios favorecidos con una ley a la medida de sus intereses desde el Congreso. Ciudadanos que tiene que pagar altas tarifas de servicio telefónico fijo y móvil o que tienen que aceptar como verdad la información que aparece en las pantallas de las dos televisoras que en conjunto tienen más del 80% de la teleaudiencia, ante la falta de alternativas que son posibles. Legisladores que ante el fallo de la Corte derogando la llamada Ley Televisa, siguen sin legislar en materia de concesiones de televisión y radio para beneficio de todos los mexicanos.

Facturas elevadas de los servicios telefónicos. Deficiente regulación de la autoridad en la materia. Ciudadanos consumidores resignados en su mayoría a pagar las elevadas tarifas para seguir contribuyendo al crecimiento de la fortuna de uno de los hombres más ricos del mundo en un país de una de las mayores desigualdades del orbe. El país de uno.

Ciudadanos detenidos, procesados y sentenciados sin que hayan conocido al juez que los juzgó y sentenció siendo inocentes. Bandas de criminales exacerbadas en las calles de algunos pueblos y ciudades otra hora tranquilos. El ejército como pretendida solución ante la incompetencia y corrupción de cuerpos policíacos Ciudadanos inocentes víctimas de fuegos cruzados y llamados desde la máxima posición de poder político formal como “daños colaterales”. Ex gobernadores que saquearon las finanzas de sus entidades, que persiguieron hasta el crimen a sus opositores y que disfrutan de lo mal habido y de la impunidad que el sistema del que forman parte les garantiza.

Y, hoy precisamente, la ejecución del mismo guión de hace varios sexenios. La cargada a favor de un tipo con copete cuyo imagen es remachada por una televisora que se formó a la sombra del poder político. La pretensión de volver a la casa presidencial de un representante de esa élite para que, en una aparente alternancia, todo siga igual. Muchos beneficios para unos cuantos, hasta la cima del poder económico. Y la inmensa mayoría de mexicanos en la angustia de qué hacer para tener el alimento del día. El país de uno.

Denise Dresser, que nos mira desde la portada, llama a la participación, inclusive con el voto en blanco. Recomienda ser ciudadanos exigentes de su gobierno y de las empresas que les otorgan los servicios o les venden bienes a elevados precios, algunos por arriba de los establecidos en el primer mundo de a de veras. Llama a unirse a otros ciudadanos para exigir que la televisión y la radio se democraticen. Propone que sean los ciudadanos los que determinen el rumbo a seguir y no una oligarquía que se mantiene donde está, indiferente de sus conciudadanos. Llama a hacer el país de uno.

Quizá no se pueda coincidir en algo o en mucho con las propuestas de la autora. Es acertada su crítica fuerte a quienes gobiernan y a quienes detentan el poder económico. Es un retrato del país de uno al inicio de la segunda década del tercer milenio, después de más de una década de la alternancia en el poder ejecutivo. No hay cambio. Tampoco es la solución que regresen al poder quienes lo detentaron durante más de siete décadas del siglo pasado. Sería el gran retroceso.

Sin duda el libro abona al debate necesario para pensar cómo queremos que sea el país de uno. La gran oportunidad de cambio viene ya. Y la autora nos advierte, nos previene de no dejarnos seducir por el encanto de la pantalla. Finalmente cada quien decide. La decisión nos afecta o beneficia a todos. Y es mejor que sea benéfica.


Título: El país de uno
Autora: Denise Dresser.
Editorial: Aguilar
Edición: Primera, septiembre de 2011.

viernes, noviembre 11, 2011

Saturnino Herrán y su obra




El desarrollo del arte en nuestro territorio nacional ha sido muy prolongado, desde la época precolombina hasta los años que vivimos. Este libro reseña la obra de uno de los más distinguidos discípulos de la vieja Academia de San Carlos, que pasó la transición de la dictadura de Díaz a la Revolución. Saturnino Herrán retrató en sus cuadros parte del paisaje y de los personajes del inicio del siglo XX mexicano.

El autor, Manuel Toussaint,  nos describe cómo era la enseñanza en la antigua Academia de arte. La llegada del catalán Antonio Fabrés y su influencia en los incipientes pintores mexicanos. De los más destacados fue Herrán. Uno de sus trabajos escolares últimos fue La leyenda de los volcanes, una interpretación de la leyenda precolombina sobre el Popocatepetl e Ixtacciuatl que miran al Valle de México.




En los personajes que retrata Herrán y que se reproducen en el libro está la célebre Criolla con rebozo, La Tehuana, El viejo del jorongo y más. La lectura es breve e ilustrada con más de cincuenta reproducciones de la obra del pintor, iniciando con un retrato del pintor.




La manufactura del libro reúne lo mejor de lo disponible al terminar la segunda década del siglo pasado. Las primeras ilustraciones están pegadas a las hojas del libro, luego las impresas directamente en el papel, en varios tonos de sepia.

Llama la atención el colofón. El libro es un homenaje al pintor y fue elaborado a propuesta del rector de la Universidad Nacional, José Natividad Macías, y autorizada por el presidente Venustiano Carranza. “El maestro Tostado grabó las laminas de su propio peculio… imprimieron la obra los maestros Vigueras y Perrusquía… sin estipendio…destinando las utilidades integras a la viuda del artista…” Las máximas autoridades de la educación y cultura y del poder político de entonces para la edición de un libro. Así era la vida hace noventa años, cuando la inmensa mayoría de la población mexicana no sabía leer.

Este ejemplar me lo encontré en la Feria Internacional del Libro de Oaxaca, el día de su apertura, hace una semana. Un libro para leer y ver.


Título: Saturnino Herrán y su obra
Autor: Manuel Toussaint
Editorial: Ediciones México Moderno
Edición: Primera, junio de 1920.


lunes, noviembre 07, 2011

Adiós a Tomás Segovia

Foto de JB del blog Murcia Útil


Esta tarde falleció en la ciudad de México Tomas Segovia. Nació en 1927 en Valencia. Llegó a México con el exilio republicano después de la Guerra Civil Española. Tenía 84 años.

Nos deja como legado su obra, de la que destaca su poesía. He aquí uno de sus poemas:


Si te busco y te sueño y te persigo...


Si te busco y te sueño y te persigo,
y deseo tu cuerpo de tal suerte
que tan sólo aborrezco ya la muerte
porque no me podré acostar contigo;

si tantos sueños lúbricos abrigo;
si ardiente, y sin pudor, y en celo, y fuerte
te quiero ver, dejándome morderte
el pecho, el muslo, el sensitivo ombligo;

si quiero que conmigo, enloquecida
goces tanto que estés avergonzada,
no es sólo por codicia de tus prendas:

es para que conmigo, en esta vida,
compartas la impureza, y que manchada,
pero conmovedora, al fin me entiendas.


domingo, noviembre 06, 2011

F I L de Oaxaca



Al parecer ya todas las ferias del libro que se hacen en distintas ciudades adoptaron el mismo nombre de Feria Internacional del Libro. La de Oaxaca no es la excepción. Y el viernes 4 inició la XXXI edición. La mayor parte de los stands son utilizados por librerías locales. Tienen especiales ubicaciones los de una marca de cuadernos y papel y otra de bolígrafos.

Las editoriales con sede en la ciudad de México no estaban presentes en el primer día de la feria. La única editorial que exponía sus libros es Almadía, una de las participantes en la organización. Paralelamente se inicio un ciclo de cine.






Busqué sin éxito Se llamaba Elena Arizmendi de Gabriela Cano y no estaba. En cambio en la infaltable librería, metida en un stand, de títulos antiguos me encontré La tormenta, el segundo volumen de las memorias de José Vasconcelos en edición de 1948. Tuve una interesante charla con el responsable de ese stand. Un librero que conoce su oficio. Uno toma un libro pregunta cuánto cuesta, él lo abre, ve y responde el precio. Le pregunté sí tenía una ecuación de: Título, autor, editorial, edición y qué otras variables para determinar el precio. Me dijo que eran sólo sus años en el oficio. Además de libros antiguos, algunos del siglo XIX, cuyo precio no está al alcance de mi presupuesto, tiene una buena dotación de libros de arte, desde el arte prehispánico hasta el contemporáneo de Gabriel Orozco y Javier Marín. Adquirí uno editado en 1920: Saturnino Herrán y su obra de Manuel Toussaint.


Libros para leer y soporte

Y allí está la FIL de Oaxaca. Espera lectores.


Libros y música de marimba en la FIL de Oaxaca



viernes, noviembre 04, 2011

Elogio de la vagancia




Vagar, andar sin rumbo ni destino. Ésta es una de las ideas llegadas a mi mente o producidas en su interior, al ver este título. No es el propósito del autor, llevar al lector por rumbos y destinos desconocidos. La vagancia propuesta en este libro es la de ejercitar la mente. Es pensar. Y en esa idea de pensar el autor nos comparte sus vivencias y reflexiones. Algunos pasajes de viajes y meditaciones sobre lo visto y vivido es el contenido de este breve volumen de la autoría de Guillermo Fadanelli.

Podría pensarse que esta actividad es de la misma edad que la humanidad. Así lo dice el filósofo clásico. Pienso, luego existo. Existo y pienso. Y lo que piensa uno, lo piensan los demás o ¿cómo lo piensan? Cada quien ve el mundo bajo su propio pensamiento.

Que tanto se ha avanzado por lo descubierto en la naturaleza por la ciencia, convertida luego en técnica y tecnología. Sin duda mucho. Se viajo primero andando. Luego se viajo por los ríos, en canoas. Las embarcaciones, primero pequeñas y luego de grandes dimensiones, permitieron a la humanidad viajar por los océanos. Y así llegar a encontrar a otra parte de la humanidad que viajó por otra ruta y sin naves. Luego, al observar a las aves e insectos voladores, la humanidad pudo volar. Ahora hay miles de vuelos transatlánticos como un hecho cotidiano. Y hace más de tres décadas un hombre posó sus pies en nuestro satélite.

Paralelo al desarrollo de medios de más alta velocidad para viajar, para desplazarse, se dieron otro miles de cambios en la humanidad. Pero en lo esencial seguimos siendo lo mismo, un cuerpo y una mente. Y la mente humana seguirá desarrollando aplicaciones tecnológicas basadas en las leyes de la naturaleza, que han existido desde antes de la humanidad, que se han ido descubriendo.

La mente vaga. Y vagará. El destino será uno y millones o más. En tanto seamos capaces de preguntarnos ¿porqué? Podremos seguir vagando. Y viajando en nuestro planeta alrededor del sol y nuestro sistema solar en nuestra galaxia y ésta en el espacio. Y el universo nos seguirá asombrando.

Vaguemos.


Título: Elogio de la vagancia
Autor: Guillermo Fadanelli
Editorial: Lumen
Edición: Primera, noviembre de 2008.


sábado, octubre 29, 2011

Ulises criollo

Vida del autor contada por el mismo

Estatua de José Vasconcelos
en el edificio de la Secretaría de Educación Pública

Desde que inicia la memoria, a fines del siglo XIX, hasta que es asesinado el Presidente Francisco I. Madero, al inicio de la segunda década del siglo XX, es el marco de referencia en el cual el autor nos comparte lo que vivió y vio en esos años, los primeros treinta y tres de su intensa vida. Testigo y actor de hechos trascendentes de la vida nacional. El autor agrega sus reflexiones a lo vivido y visto. Es el primer tomo de las memorias de José Vasconcelos. El creador del lema “Por mi raza hablará el espíritu”, lema de la Universidad Nacional.

Evocar el nacimiento es el principio. Ser una extensión que se desprende de la madre. Iniciar en la vida de manera independiente, anatómicamente. Sobre ello escribe el autor en las primeras líneas de su extenso tomo. La infancia sobre el lomo de un asno. La salida de su natal Oaxaca a la frontera sur y luego al otro lado del país, a la frontera norte. Del Sasabe a Piedras Negras. De la escuela inicial en Eagle Pass al Instituto toluqueño y luego al campechano. La llegada a la capital. La preparatoria en San Ildefonso y la Escuela de Jurisprudencia en el centro histórico. Leer y leer. Pensar y reflexionar. Ir creando en el pensamiento las ideas propias. Es la vida inicial de Vasconcelos.

La filosofía para el pensamiento y la acción en la política, ese fue el derrotero del joven Vasconcelos. El abogado que recorre la provincia. Durango y Zacatecas, lo mismo que el Istmo de Oaxaca van mostrando al incipiente abogado su propio país, del que conoció en la infancia sus fronteras. Está cargado de emoción el recuerdo de una caminata en su ciudad natal, además de un lenguaje especialmente rico e intenso.

Francisco I. Madero lo visita en su despacho de abogado. Inician una amistad y comparten el anhelo de dar fin a la larga dictadura de Porfirio Díaz y construir un país democrático. Vasconcelos utiliza su arma, única y favorita: la palabra. Crea un periódico. Por lo que escribe es perseguido y sale a su primer exilio. Nueva York es su refugio temporal, donde se gana la vida de traductor. Sigue leyendo, para ello cuenta con los acervos de las bibliotecas públicas. Regresa y sigue trabajando de abogado. Nuevamente al exilio. Las circunstancias lo hacen ser el representante de la Revolución Maderista en Washington. Después de los Acuerdos de Ciudad Juárez regresa, con los maderistas triunfantes. Vuelve a su despacho de abogado.

Participa activamente en la preparación de la elección de Madero. Su militancia lo lleva a la Vicepresidencia del Partido de los maderistas. Triunfan. Él sigue en su despacho de abogado. Al asumir la Presidencia Madero, él sigue trabajando de abogado. Es un ciudadano. Atendiendo asuntos de su despacho de abogado en el puerto de Tampico se entera de la sublevación de un grupo de militares en contra del gobierno electo. Regresa a la capital y acude al Palacio Nacional a conocer directamente de Madero cuál es la situación. Le advierte lo que muchos saben, que se fragua una traición y entre los protagonistas de ésta está Victoriano Huerta. En presencia del general golpista, Vasconcelos sostiene su dicho y Madero lo deja en su puesto de responsable militar de la plaza y encargado de combatir a los sublevados que se refugian en la Ciudadela. Finalmente la traición se impone y el Presidente Madero y el Vicepresidente Pino Suárez son asesinados. Y en ese sangriento capítulo de la historia de México concluye este primer tomo de memorias.

Vasconcelos fue apegado a su familia. En su casa de la capital residieron sus hermanas hasta que dos de ellas decidieron ingresar a conventos. Llora, literalmente, la prematura muerte de su hermano menor Carlos. Pocas veces se refiere a su esposa, de sus hijos se refiere con gran amor. Describe su relación extramarital refiriéndose a su pareja como Adriana –la creadora de la Cruz Blanca para atender a los heridos de la guerra, Elena Arizmendi Mejía, nieta del General liberal juarista Ignacio Mejía-, los une su origen oaxaqueño, pero sobre todo su intenso y apasionado amor. Más capítulos de su vida están en sus libros La tormenta, El desastre y El proconsulado.

José Vasconcelos cuenta su vida como en un dialogo con sus amigos. En algunas partes ese dialogo es consigo mismo. Son ejercicios de introspección. Su gran cultura la fue forjando desde la infancia y la acrecentaba cada día.

Este ejemplar es de la editorial original. Hace más de tres décadas leí José Vasconcelos y la cruzada de 1929 de John Skirius (1978) y una edición de Ulises Criollo (1979). La relectura de esta obra me ha permitido comprender de mejor forma cómo fue la vida en México en los últimos años del siglo XIX y primeros del XX, y cómo se luchó por el poder para su transformación. Y mucho queda pendiente aún.





Título: Ulises criollo
Autor: José Vasconcelos
Editorial: Botas
Edición: Octava, 1937.