martes, mayo 17, 2011

Peligros geológicos más frecuentes en el estado de Veracruz

Poza Rica, Veracruz, septiembre de 2007

Texto leído en la presentación del libro
organizada por la Universidad Veracruzana.

¿Cuándo y dónde ocurrira otra contingencia provocada por algún fenómeno natural en el territorio veracruzano?


El libro que ahora presentamos inicia con una breve descripción del marco geológico regional. Como está constituida la superficie y el subsuelo del territorio en cuestión, como influyen en éstos las lluvias cíclicas, los vientos del norte y del sur, preponderantemente. Como ha influido en los cambios la acción humana a través de la agricultura, la explotación de los bosques hasta llegar a la erosión en grandes extensiones del área.

Otras, quizá las más graves, acciones humanas que han contribuido al cambio de las condiciones de los suelos, y del territorio mismo, son los asentamientos. Por sobrevivencia los asentamientos han buscado la cercanía de cuerpos de agua para su aprovechamiento inmediato, ya sea en la costa o en la montaña. El corte de montañas para el paso de caminos ha sido otro de los factores del deterioro de ecosistemas. Y la naturaleza actúa sin previo aviso, provocando afectaciones a la vida de personas, animales y flora cultivada y natural.

Los investigadores, autores de este libro, del Centro de Ciencias de la Tierra de la Universidad Veracruzana -UV- y del Instituto de Geología de la Universidad Nacional Autónoma de México -UNAM-, nos presentan 10 casos de contingencias originadas por la naturaleza, con la acción humana en deterioro de ésta, en un período de 12 años, de 1993 a 2005. Las causas de tales contingencias son las condiciones de explotación de los recursos naturales sin tomar en cuenta las características de los terrenos, de los atributos del subsuelo, de su cercanía a los cuerpos de agua o a la invasión de los lechos mismos.

La geografía veracruzana va del río Panuco al Tonalá a lo largo de 745 km de litoral. Llanuras y montañas. De la costa del Golfo de México hasta la elevación mayor del país, el Citlaltepetl –Monte de la Estrella o Pico de Orizaba- con sus 5,610 msnm. Veracruz tiene todos los tonos de verde. Fue el paraíso. El valle de Perote se ve cubierto por grandes tolvaneras cada fin de invierno e inicio de primavera y en grandes extensiones de ese valle avanza la erosión. En Veracruz no hay desierto, si en el valle de Perote no se detiene la erosión lo tendremos, con las graves consecuencias inherentes.

Los casos analizados en el texto están agrupados por: Procesos de remoción de maza, flujos de lodo e inundaciones y hundimiento de terrenos.

Algunos de los casos son:
  • La población de Chintipán, municipio de Tlachichilco a 60 km al oeste de Poza Rica, que como consecuencia de la gran cantidad de lluvia de junio y julio de 1993 sufrió deslizamiento de terrenos con pendiente y el deterioro de viviendas. Dado el gran peligro la población fue reubicada.
  • El poblado de Francisco I. Madero, municipio de Papantla, donde ocurrió deslizamiento de tierras por lluvias intensas en 1999, ocasionando derrumbe de viviendas y pérdida de vidas humanas.
  • Costa Esmeralda, en 1999, cuando una depresión tropical que avanzaba por el Golfo de México se mantuvo estacionaria al ser frenada por un frente frío, ocasionando un elevadísimo derrame de agua sobre la serranía y su deslizamiento a la costa. Llovió en 4 días lo que llueve en un año en promedio.
Y así los demás casos estudiados por los investigadores y que forman parte de este libro.

Forman parte del texto una extensa bibliografía, un completo glosario de términos científicos del tema y un apéndice de mapas, fotografías e ilustraciones que nos ayudan a comprender lo escrito en términos técnicos de la geología. En las consideraciones finales los autores hacen énfasis en la urgencia de un cambio en la forma de concebir a la naturaleza, de explotarla. Proponen un cambio mediante el diseño de programas preventivos que incluyan la elaboración de mapas de zonificación de peligros y riesgos naturales, para que con base en ellos se pueda planear el crecimiento de los asentamientos humanos, así como el aprovechamiento de los recursos naturales.

Hasta antes del Huracán Karl, que entró en territorio veracruzano el 17 de septiembre de 2010, el fenómeno meteorológico que más afectaciones causó fue la Depresión Tropical No. 11. La depresión tropical estacionada, frenada por el frente frío, la tormenta perfecta. El 6 de octubre de 1999 desbordaron los ríos de la región centro norte de Veracruz, provocando inundaciones en: Tuxpan, Álamo, Poza Rica, Papantla, Gutiérrez Zamora, Tecolutla, Martínez de la Torre, San Rafael y Nautla, así como cientos de poblados de esa región. El lodo llenó casas y se quedó en ellas. La carretera costera fue inhabilitada al caerse una parte del puente que da entrada a la llamada Costa Esmeralda en la población de Casitas y tramos de carretera fueron arrastrados por las aguas, otro puente que sucumbió, entre Gutiérrez Zamora y Papantla, fue el Galeana. La comunicación carretera quedó interrumpida por la costa. Sólo era posible por vía aérea o marítima. El río Tecolutla al desbordarse en la llanura que antecede a su desembocadura dejó ganado muerto y algún vehículo. Ese río antes de llegar al mar por la vía alterna que fue abriendo a su paso, formando una delta, cortó en segmentos el boulevard costero de Tecolutla y destruyó casas. El paisaje cambió. Las pérdidas fueron inmensas. Los pobladores sacaron el lodo de sus viviendas para volver a ser habitadas. Muchos quedaron sin vivienda. Elementos del ejército limpiaron caminos, calles y plazas. Se reubicaron algunos asentamientos humanos. Se volvió a una aparente normalidad que duró, para varias de esas poblaciones, hasta agosto de 2007 cuando entró el huracán Dean. Sólo ocho años después varias de las mismas casas resultaron afectadas, tal es el caso del fraccionamiento La Florida, ubicado en la margen derecha del río Cazones en Poza Rica.

En la última década del siglo XX y la primera del XXI han entrado a territorio veracruzano los huracanes: Diana en 1990 y Gert en 1993 por Tamiahua; Stan en 2005 por Los Tuxtlas; Dean y Lorenzo en 2007 por Tecolutla; y Karl en 2010 por Chachalacas. Lo mismo el norte que el sur y el centro de Veracruz son vulnerables ante este tipo de fenómenos.

El 24 de septiembre de 2010, ante la tragedia causada por el Karl y la falta de prevención, algunos ciudadanos publicamos una carta abierta(1) dirigida a las autoridades, -federales, del estado y municipales- entre lo planteado y que es vigente, cito:
·         Detener la construcción ya iniciada de nuevos fraccionamientos y unidades habitacionales en predios de riesgo que la naturaleza tiene como bosques, humedales y anteriores lechos de ríos y lagunas. Revisar la legislación correspondiente, y la reglamentación respectiva, así como el otorgamiento de permisos de uso del suelo y construcción, considerando las manifestaciones de impacto ambiental. Cancelar los que hayan sido otorgados sin sustento.
·         Instrumentar la planeación del desarrollo urbano, evitando que éste sea determinado por los intereses de personas o empresas del ramo inmobiliario, considerando el abastecimiento y tratamiento de aguas, vialidades y transporte público.
·         Evitar que el humedal denominado Tembladeras sea transformado por construcciones que agravarían la situación de la conurbación Veracruz - Boca del Río - Medellín, conservándolo para que siga cumpliendo con su función de regulador natural del agua de lluvia.
·         Rescatar el predio La Joyita para que continúe como pulmón verde en el centro de la ciudad capital del estado. De persistir en su destrucción, se estaría contribuyendo al deterioro del clima de Xalapa, de Veracruz, de México y del mundo.
·         Transparentar la propuesta del Gobernador del estado de recuperar como un lago el predio donde se ubica el fraccionamiento Floresta de Veracruz, Ver. adquiriendo las casas construidas a sus propietarios con un avalúo justo, que considere su valor catastral. Existe el antecedente, en la colindancia, donde estuvieron las 400 casas y ahora es un lago. Finalmente, los recursos que se utilicen para pagarles provendrán de nuestras contribuciones a la hacienda pública, vía las participaciones que recibe de éstas el Gobierno de Veracruz. Entre todos pagaremos los errores o negocios fraudulentos de pocos. Que sea para evitar más pérdidas y restituir a la naturaleza lo que fue ocupado indebidamente. Y aplicar las leyes que sea pertinente a quienes de manera irresponsable autorizaron ese uso del suelo y se beneficiaron en perjuicio de terceros. Analizar la situación de los fraccionamientos y unidades habitacionales de la margen derecha del río Cazones en Poza Rica, Ver, inundadas en 1999 y 2007.
·         Localizar predios seguros para la construcción de nuevas viviendas como reposición a quienes lo perdieron todo, arrasado por el huracán; evitando las cercanías a cuerpos de agua o predios de bajo nivel. La naturaleza nos cobraría más caro repetir el error.
·         Dotar a las instituciones de estudios del clima y fenómenos meteorológicos de los recursos humanos y materiales suficientes para un mejor desempeño en la generación de conocimiento. Y que este conocimiento sea utilizado por los responsables de Protección Civil, cuya función debe ser preventiva para la sociedad y no promocional de un gobierno o peor, de un partido, para evitar dramáticas consecuencias en el futuro.
Nos tocó vivir en la costa del Golfo de México, que con el Mar Caribe, son lugares de surgimiento y desarrollo de este tipo de fenómenos que se están agravando como consecuencia del cambio climático, por lo que debemos seguir aprendiendo cómo vivir aquí. Fin de la cita.

Sin duda se requiere de una planeación de lo que puede hacerse en el territorio para satisfacer las necesidades de vivienda, alimentos y otros productos. Es muy importante determinar sí es aceptable la explotación de minerales con el consiguiente deterioro del subsuelo y otras actividades del desarrollo de la sociedad. Recuperar los bosques asegurará el abastecimiento de agua. Debe atenderse el problema del tratamiento de los desechos sólidos y ampliar la cobertura para tratamiento de las aguas residuales en su totalidad. Toda esa planeación debe hacerse conociendo previamente las condiciones geológicas y las consecuencias de las acciones humanas. Con una planeación de lo que puede hacerse en el territorio y cómo, será más sencillo y económico poder construir la infraestructura para vivienda, tránsito de personas y mercancías, el suministro de agua y electricidad, instalación de redes de telecomunicaciones y todos los servicios que la población requiere para su bienestar. De no hacerlo, algún fenómeno se presentará cualquier día en cualquier parte del territorio veracruzano y provocará afectaciones que son evitables.

Con el libro que ahora podemos leer, los investigadores del tema geológico de la UV y de la UNAM están cumpliendo con su misión de registrar los eventos que la naturaleza hace que sucedan, sus orígenes y consecuencias, destacando sus recomendaciones para evitar afectaciones a la vida humana, las viviendas y otros bienes en el futuro. Persisten carencias en esos centros de investigación y éstas deben atenderse para poder contar, como sociedad, con más investigación y conocimiento que permita la prevención.

Felicito a los autores: Ignacio Mora González, José Luís Murrieta Hernández, Wendy Vanesa Morales Barrera y el coordinador Sergio Rodríguez Elizarrarás. Al difundir su conocimiento hacen más posible vivir en un mejor entorno.

Agradezco a los organizadores de la FILU, en su décima edición, y especialmente a Sergio Rodríguez Elizarrarás la invitación a participar en esta presentación.

(1) Diario La Jornada Vercruz, 24 de septiembre de 2010.


Título: Peligros gelógicos más frecuentes en el estado de Veracruz
Autores: Ignacio Mora González, José Luís Murrieta Hernández, Wendy Vanesa Morales Barrera y el coordinador Sergio Rodríguez Elizarrarás
Editorial: Universidad Veracruzana
Edición: Primera, febrero de 2011.

1 comentario:

MARITINA dijo...

Como siempre fascinante y deliciosa tu "rebanada" cultural amigo.

Un abrazo Eleonai.