domingo, enero 19, 2014

Los elementos de la noche



Del frágil laberinto

Como la lluvia tercamente se detiene en el río
-minuciosa, veloz, hecha de mil pronombres-
los mundos atraviesan la sorpresiva fecha,
y dejan como estela, como ruinosa huella,
los instintos del polvo.

En la serena fuga de la tarde
miro alzarse las horas como llamas o mástiles,
el sol como un gran toro luminoso y desértico
al que el viento circunda,
leve materia de alas que en su vuelo se apaga.

Así, los vastos, frágiles, laberintos del aire
dulcemente se inundan del ruido y el amor,
de un eco que propaga sus cautivos silencios.
Es el cercado reino que instauro los secretos
de su nombre y su dádiva.

En la ribera de mirarla, digo:
sobre dormidas hojas y entre escollos floridos
ven a la dócil costa donde el mar va naciendo,
al cantil de la brisa, a este jardín de arena,
al desierto marino
donde la ola termina su condición de oveja
y el alba se corona
con los blandos rumores de la luz y la espuma.

Lento, el mar pastorea
el litoral, las islas.
Mientras el día se incendia
va creando su linaje -emblemas, luces, rostros-
profanación de espejos.

Su resplandor mitiga esta hora que se inmensa,
este rito de instantes que en su oquedad se pierden,
tal humo que deshace su momentánea hiedra.

Éste es uno de los poemas de José Emilio Pacheco incluido en este poemario que este mes cumple 51 años de haber sido editado por primera vez. Su lectura nos permite mirar, a más de medio siglo de distancia, la creación literaria que realizó y que continúa realizando este gran poeta


Título: Los elementos de la noche
Autor: José Emilio Pacheco
Editorial: Universidad Nacional Autónoma de México
Edición: Primera, enero de 1963.


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